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Nacional

Se abren postulaciones al Fondo Nacional de Proyectos Inclusivos – FONAPI 2023

Este fondo busca financiar iniciativas que aporten o potencien la inclusión social de las Personas en Situación de Discapacidad, que promuevan sus derechos, apoyen su autonomía, su independencia y mejoren su calidad de vida.

Cada año el Ministerio de Desarrollo Social y Familia a través del Servicio Nacional de la Discapacidad SENADIS abre la convocatoria al Fondo Nacional de Proyectos Inclusivos, FONAPI.

Este 2023 el concurso ya se encuentran abierto en el sitio web del Senadis donde pueden postular entidades públicas o privadas sin fines de lucro (Fundaciones, Corporaciones, Cooperativas, Organizaciones Comunitarias, etc.), que se encuentren vigentes, y que cuenten, entre sus beneficiarios directos, con mínimo cinco Personas en Situación de Discapacidad inscritas en el Registro Nacional de la Discapacidad (RND).

El dinero total disponible para apoyar las iniciativas es de poco más de 1230 millones de pesos los que se podrán llegar a proyectos de todas las regiones del país con montos que van desde los 3 hasta los 25 millones de pesos. 

Las entidades que deseen postular deben hacerlo con ideas en las áreas de Cultura, Deporte, Inclusión Laboral, Comunicación Inclusiva desde una Perspectiva de Derechos, Emergencia y Desastres Naturales; y/o Salud Inclusiva. 

El concurso estará abierto hasta el próximo 8 de mayo a las 14:00 horas

Postulaciones y más detalles acá: https://www.senadis.gob.cl/pag/696/1756/fondo_nacional_de_proyectos_inclusivos_fonapi_2023

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Columna

Columna: Autismo en la escuela para aprender a vivir juntos

Por Alejandro Wasiliew Conget

Es común escuchar que la escuela es un fiel reflejo de la sociedad. Quienes creemos en el rol transformador de la educación solemos presentar sospechas frente esta afirmación, que bien podría dar cuenta de una función meramente reproductora. Sin embargo, no deja de ser cierto que muchas de las problemáticas que viven las comunidades educativas, especialmente las asociadas a la convivencia, expresan desafíos que también experimenta la sociedad en su conjunto. 

Recientemente, la pandemia del Coronavirus nos recordó que las escuelas, antes que lugares donde hacer tareas y rendir pruebas, deben ser espacios resguardados y preparados para aprender a vivir juntos. Ideal que el aislamiento social vivido por niños, niñas y jóvenes (en adelante: NNJ), aunque necesario en su momento como medida sanitaria, puso en jaque. 

Adicionalmente, el regreso a la presencialidad ha enfatizado el hecho de que no basta con estar en el mismo sitio con compañeros y compañeras para el cultivo de virtudes que nutran la vida en comunidad, tales como el respeto, la empatía y la responsabilidad. Esto, más bien, se vuelve posible cuando se reconoce y se pone en valor la diferencia que necesariamente constituye a todo colectivo humano. Valoración que no tiene por fin que cada quién, distinto del otro y de la otra, habite en soledad su propia isla rodeada de un mar de tolerancia o indiferencia, sino que todos y todas nos podamos encontrar siendo quienes somos.  

Bajo esta lógica, cabe preguntarse si las escuelas están siendo lugares acogedores para los NNJ autistas, de tal modo que puedan participar en el aprendizaje colectivo del vivir juntos. Es habitual —y un saludable primer paso— que directivos y docentes de instituciones educativas reconozcan una falta de capacidades para una real inclusión de estudiantes en el espectro autista. También, es frecuente la solicitud de tips para el manejo de conductas desafiantes y de orientaciones para la enseñanza disciplinar. Pero poco se aborda o se problematiza la participación de NNJ autista en las distintas instancias de la vida escolar.   

Más allá de los aprendizajes disciplinares, que pueden ser promovidos desde el Programa de Integración Escolar (PIE), para muchos NNJ autistas y sus familias las escuelas especiales siguen siendo entornos más amables para la experiencia cotidiana de ser estudiante. No obstante, y sin desmerecer el valor de la educación especial, continúa siendo fundamental que las instituciones regulares se transformen en lugares adecuados tanto para el aprendizaje como para la participación del alumnado autista. Esto demanda disponibilidad para revisar y transformar la cultura, la política y las prácticas, con especial foco en las creencias que los adultos portan consciente o inconscientemente. 

Si estamos de acuerdo con Humberto Maturana en que la educación es la transformación humana en la convivencia, tanto la hostilidad como la acogida tienen un efecto educativo. Ambas enseñan (en este caso a NNJ autistas) a ocupar cierta posición en el colectivo escolar y social. En el primer caso, se marca la presencia de individuos o de grupos como incómoda, indeseable; en el segundo, se reconoce su valor, brindando condiciones adecuadas. Ambas disposiciones, además, afectan a quienes no son objeto directo de estas (en este caso, personas no autistas), ya que también les enseñan una forma de relación o les privan de la posibilidad de aprender a convivir. 

Entonces, si la escuela trata, antes que todo, de aprender a vivir juntos, generemos las condiciones para ello. En Fundación Wazú, con la intención de aportar un granito de arena, acabamos de publicar y compartir de forma gratuita una guía breve titulada El autismo en la escuela desde una perspectiva de aceptación y valoración. Es, en parte, una invitación a que construyamos escuelas que no sean un mero reflejo de la sociedad. A que transformemos las escuelas para que la sociedad sea un reflejo de dichas transformaciones. 


Puedes descargar la guía El autismo en la escuela desde una perspectiva de aceptación y valoración haciendo clic aquí.

Imagen: Cornelia Li

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Autismo

Casa de la Neurodiversidad: Chillán cuenta con el primer centro municipal para atención exclusiva a infantes y adolescentes neurodivergentes

La entidad recibe a personas neurodivergentes o con condiciones psiquiátricas severas menores de 18 años , y cuenta con un equipo multidisciplinario que permite entregar una atención integral y sin costo para las familias.

Durante los últimos meses se ha visibilizado más la importancia de la atención oportuna a personas autistas, dejando al descubierto las necesidades que existen para su desenvoltura en la sociedad y la escasas herramientas que existen para ellas y ellos. 

Frente a esto, es que el Municipio de Chillán invirtió 170 millones de pesos en un centro especializado, que cuenta con box médicos, sala de telemedicina, sala de consejería, sala de estimulación sensorial, baños inclusivos, patio de juegos e implementación terapéuticas adaptadas para cada paciente.

Al respecto, al alcalde de la comuna, Camilo Benavente declaró. “Nos dimos cuenta que habían familias con muchas dificultades, personas que no tienen las posibilidades económicas de poder tener estas prestaciones. Con este proyecto les hemos dado mayor perioricidad para que estos niños tengan potencialidades”. 

Con un equipo multidisciplinario compuesto por psicólogos, psiquiatras, fonoaudiólogas, terapeutas ocupacionales, trabajadores sociales y Tens, se busca que cada autista que asiste al centro pueda tener una atención integral. 

¿Cómo se ingresa?

Se verán favorecidos todos aquellos menores de 18 años, que tengan como previsión Fonasa. La vía de ingreso es a través de los cesfam municipales de Chillán, quienes por medio de sus equipos de salud mental y médicos derivarán, si así lo amerita, a la Unidad Infanto Adolescente. Tras diagnóstico de médicos especialistas y equipo multiprofesional del Cosam Chillán se indicará si quedan en especialidad o vuelve a su red de atención primaria.  

Actualmente existe lista de espera en el recinto, y para poder aumentar la cobertura, el municipio chillanejo pretende invertir 200 millones de pesos en 2023. 

Fuente: municipalidadchillan.cl

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Nacional

Gobierno lanza el primer Registro Nacional de Personas Cuidadoras: conoce sus beneficios y quiénes pueden postular


Este lunes fue el lanzamiento del Primer Registro Oficial de Personas Cuidadoras el cual busca tener una identificación de las personas que se dedican a esta labor, con el objetivo de reducir el trabajo de cuidado realizado por las familias, particularmente mujeres, y distribuirlo de manera más justa.

Con este registro, las personas beneficiarias recibirán una credencial que los identifique como una “persona cuidadora” y con la que podrán tener atención preferente y facilitar trámites. 

Niñas, niños, adolescentes, Personas en Situación de Discapacidad, enfermas, enfermos y/o adultas y adultos mayores, son los grupos que requieren de una segunda persona para los cuidados diarios, donde quienes cumplen este rol, en algunos casos, deben dejar de trabajar de manera remunerada.

Frente a esta deuda social, es que el Gobierno presentó el Módulo de Identificación de personas cuidadoras (complementario al Registro Social de Hogares), el que tiene como objetivo llegar a un sistema nacional oficial identificatorio de todas y todos los cuidadores

Al respecto, el presidente Gabriel Boric manifestó que “lo que me moviliza es saldar las deudas con quienes han sido discriminadas, olvidadas y reducidas a la intimidad de sus hogares sin que el resto de la sociedad las vea, siendo que son ustedes las que sostienen la sociedad. Es importante que sepamos que el trabajo que ejercen es imprescindible para todo el país”, consignó CNN Chile.

La idea de este sistema es redistribuir y la reducir las cargas de cuidado actuales, que principalmente recae en mujeres, ampliando la cobertura de los programas existentes y la creación de nueva oferta programática de cuidados provista por el Estado.

¿Quiénes son consideradas personas cuidadoras en el Módulo de Cuidados?

En esta primera etapa, se considera a aquellas personas cuidadoras informales no remuneradas, es decir, personas que, sin recibir ingresos por dicha labor, proporcionan asistencia permanente a personas con discapacidad y/o dependencia moderada o severa para la realización de actividades de la vida diaria en el entorno del hogar (como bañarse, vestirse, caminar, comer, usar el excusado y/o acostarse y levantarse de la cama). De acuerdo con las diversas bases de datos 642.685 personas se encuentran actualmente en alguno de los programas y/o registros que reconocen calidad de persona en situación de dependencia moderada o severa y/o discapacidad.

¿Cómo se podrá obtener la credencial física para una persona cuidadora?

Son dos mecanismos que funcionarán como credencial:

  • Cartola descargable desde el portal RSH con código QR.
  • Credencial física de reconocimiento de persona cuidadora, incorporando código QR.

Más adelante se espera incluir el reconocimiento QR a través de la cédula de identidad.

El proceso de entrega será el siguiente:

  • Cuando las personas realicen la actualización de este complemento RSH, habrá un espacio para marcar si las personas desean o no la credencial física.
  • Si la solicitud corresponde con los registros administrativos y la persona desea la credencial física, se imprimirá la credencial y se derivará a la Municipalidad donde esté asociado el RSH de la persona cuidadora.
  • La persona cuidadora –o a quien designe a través de un poder simple- podrá concurrir a la Municipalidad a retirar su credencial.

¿Cuáles son los beneficios de la credencial?

En esta primera etapa la credencial brindará acceso preferente en los siguientes servicios:

  • Atención Preferente en Salud
  • Sucursales de Fonasa
  • Sucursales de ChileAtiende – IPS
  • Sucursales de Banco Estado
  • Sucursales de Registro Civil
  • Oficinas de Serviu
  • Oficinas de Senadis
  • Oficinas de Senama

Se sumarán prontamente los siguientes servicios:

  • Oficinas de Inspección del Trabajo
  • Municipalidades

Adicionalmente, se está trabajando por generar nuevos convenios con diversas instituciones para ir aumentando y fortaleciendo las posibilidades de acceso a diversos organismos para las personas cuidadoras.

Fuente: https://www.gob.cl/noticias/gobierno-lanza-plataforma-para-identificar-personas-cuidadoras-conozca-los-detalles-y-quienes-son-los-beneficiados/

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Columna

LA SOBERBIA DE LA IGNORANCIA & El Arte de la Opinología sin Empatía

Por Cutto López

Muchas veces, cuando entro a RRSS, me encuentro con opiniones crueles y llenas de juicios sobre diversos temas, siendo uno de ellos la discapacidad. Me parece curioso que personas que no tienen ninguna relación con el mundo de la discapacidad dicten cátedra sobre cuidados, mientras utilizan insultos que revelan su desconexión con la lucha por la dignidad en el lenguaje que muchas personas con discapacidad han liderado.

¿Vivir con una discapacidad o relacionarse desde los cuidados con la misma nos da más propiedad para hablar sobre inclusión, desafíos, abordajes, apoyos y ajustes?

Cuando hablamos desde la primera persona o como “expertos por experiencia”, figura que se ha comenzado a integrar y popularizar incluso a las investigaciones científicas, donde se considera que el hecho de vivir desde la vivencia de la discapacidad te da información invaluable y única a la que les profesionales no tienen acceso, nos demuestra que sí. Existe un componente que aporta al debate público.

La época de Twitter ha enaltecido la necesidad de tener opinión sobre todo lo que pasa, sin importar si esto nos convoque o competa. El problema recae en la rigurosidad de la opinión que se entrega y el proceso reflexivo y empático de ver quiénes son nuestres interlocutores. Por desgracia, esto funciona muy parecido a las Fake News, donde se mezclan pretensiones individuales con derechos colectivos y anteponemos el egoísmo por sobre la solidaridad.

A veces siento que es mucho más fácil opinar cuando realmente no nos importa lo que está detrás de ese juiciy, es por eso que hablo de La Soberbia de la Ignorancia, porque existe una suerte de poder en la falta de afectación directa y la sensación de “no tener nada que perder”, pues no tengo vínculo con esa comunidad segregada.

El problema mayor existe cuando este comportamiento se replica en la comunidad médica. ¿Qué pasa cuando les proveedores de los apoyos necesarios se escudan en el capacitismo?*

El profesional debe comunicarse con la persona que está asesorando. Desgraciadamente, me ha tocado estar en grupos de trabajo donde se mira en menos la falta de credenciales académicas y se considera el rol de “Experto por Experiencia” como un capricho. Es más, hay muches que se sienten personalmente atacades por cuestionar los paradigmas que aprendieron en su educación formal y, en vez de querer aprender y ayudar con ese conocimiento a otres, prefieren cerrarse en sus paradigmas obsoletos y mantener el status quo en que la discapacidad y salud mental se encuentran actualmente. 


*Capacitismo: Es la discriminación y el prejuicio social contra las personas con algún tipo de discapacidad. Incluye estereotipos dañinos, conceptos erróneos, barreras físicas y una visión de superioridad por parte de las personas sin discapacidad.

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Nacional

Inauguran primer paradero seguro e inclusivo de la Región Metropolitana con botón de pánico y sistema braille

En Quinta Normal se inauguró el piloto del proyecto «Paradas Accesibles y Seguras», que se enmarca en el plan «Chile para Todas», y que busca entregar mayor seguridad a través de un botón de pánico, sistema braille, iluminación y un panel informativo. 

Durante este martes 11 de octubre, el ministro de Transporte y Telecomunicaciones, Juan Carlos Muñoz; junto a la directora del Directorio de Transporte Público Metropolitano, Paola Tapia, inauguraron en Quinta Normal el primer piloto de parada inclusiva y segura. 

Este piloto se enmarca dentro del proyecto «Paradas Accesibles y Seguras», que forma parte del Plan Chile para Todas, y que cuenta con una inversión de $6.800 millones.

«Reducimos la vulnerabilidad de espera»

Este estándar se implementará en más de 300 paradas. Y, de hecho, de cara al 2023, estas paradas se replicarán en 14 comunas de la Región Metropolitana (RM). Entre ellas,  San Miguel, Peñalolén, Recoleta, Renca, Cerrillos, Lo Prado, Cerro Navia y Pedro Aguirre Cerda, entre otras.

«Queremos elevar la calidad de los viajes en bus mediante el primer piloto de 300 paraderos seguros e inclusivos. Botón de pánico, braille, iluminación y paneles que informan cuánto falta para que llegue el próximo bus de cada servicio. Así reducimos la vulnerabilidad de la espera«, declaró el ministro Juan Carlos Muñoz.

Especialmente, con el objetivo de evitar situaciones de acoso hacia las mujeres. 

Foto de una mujer observando una pantalla digital que tiene el paradero y donde dice el tiempo de espera del próximo bus.

En conversación con Meganoticias, el titular de la cartera declaró que en la parte superior de las paradas «hay un panel de información variable que nos va entregando cuánto tiempo falta para que llegue cada uno de los servicios que visitan este paradero».

«Información fundamental, porque, para los que usamos el transporte público, uno de los momentos en que uno se siente más frágil es cuando estás esperando en el paradero y no sabes cuánto falta para que pase el próximo bus», agregó Juan Carlos Muñoz.

En tanto, explicó, «para aquellos que no pueden ver, tenemos un botón en braille que uno presiona. Y la misma información que está arriba se entrega«.

Mientras que, con respecto al botón de pánico, el ministro señaló que basta con presionar el pulsador y entonces «se conecta directamente con una persona de seguridad de la comuna que pueda tomar alguna acción para salir al auxilio de la víctima».

Fuente: https://www.fmdos.cl/

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Inclusión Laboral

Ad portas de la implementación de la ley: solo 61,6% de las empresas cuentan con un Gestor de Inclusión

La ley, que comenzará a regir a regir en noviembre de este año, obliga a las entidades a tener, al menos, una persona parte del equipo de Recursos Humanos certificada para estar a cargo de gestionar políticas de inclusión en la empresa.

A solo dos meses de que la Ley de Gestor de Inclusión Laboral comience su marcha, las cifras no son muy alentadoras, ya que solo el 61,6% de las empresas cuentan con alguien ya certificado para realizar dicha labor.

Este Gestor de Inclusión Laboral debe ser un profesional certificado para gestionar un plan de inclusión laboral, coordinar las capacitaciones sobre el tema y promover políticas al interior de la organización.

Estos datos fueron entregados por Fundación Descúbreme, y publicados en una nota de La
Tercera. La encuesta, que incluyó respuestas de 112 entidades del mundo público y privado, indica
que el 64% de ellas tiene más de 500 trabajadores, el 29,5% entre 100 y 500, mientras que
las de menos de 100 personas alcanzan al 6,3% del total
.

Por otro lado, aparte de existir un alto conocimiento sobre la existencia de la ley, el estudio indica que el 80% entiende el cálculo de la cuota de contratación y el 87,5% señala que sus empresas cuentan con colaboradores con discapacidad y/o personas que son asignatarias de una pensión de invalidez.

Sin embargo, el punto débil de estas instituciones tiene que ver con la ley 21.275, la que establece
que, al menos uno de los trabajadores que se desempeñe en funciones relacionadas con recursos
humanos dentro de las empresas, deberá contar con conocimientos específicos en materias que
fomenten la inclusión laboral
de las Personas en Situación de Discapacidad. Al respecto, solo el
61,1% de las empresas tendrían alguien certificado.


Como apoyo en este proceso, en Fundación Wazú estamos realizando un completo curso para que te puedas capacitar y luego ir a certificarte en las instituciones correspondientes. Para más información puedes escribirnos a hola@fundacionwazu.cl

Fuente: latercera.com

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Columna

Columna de Opinión | Salud Mental y cuidados: La discapacidad como tragedia, romantización o símbolo de lucha inspiracional

Por Camila Zamora Lagos

Esta semana apareció en la televisión abierta, la entrevista de María Luisa Godoy sobre su vivencia personal y familiar sobre la llegada de su hijo con síndrome de Down. Nunca me para de sorprender como medios de comunicación a través de la música de fondo, relato y tono emocional, continúan replicando un modelo tradicional de la discapacidad, cargado de lucha, caridad, sacrificio, tragedia o como ejemplos de  ma/paternidades dignas a seguir.

Me hago cargo de mis palabras y puede esto causar más de algún roce y polémica, pero me irrita más la soledad y silencio que viven principalmente las cuidadoras e hijos en situación de discapacidad, sobre la feminización de los cuidados, el alejamiento y aislamiento de las amistades y familiares cercanos, que son algunos de los factores que dificultan la calidad de vida familiar y de las personas en situación de discapacidad.

«Lo cierto es que a nivel social y familiar se sigue idolatrando a la cuidadora ideal, que es luchadora, se levanta temprano, lleva a sus hijes a terapias, se hace cargo de lo doméstico, que descuida su propio cuidado en pos de mantener el status quo de la familia y, en algunos casos, de la pareja«.

También vemos que las familias se sienten en tierra de nadie, al quedarse solo con un diagnóstico teñido de drama o visto como un regalo. El cual construye una narrativa familiar que invisibiliza a pareja y sus proyectos personales, desplazo de las necesidades socioemocionales de les hermanes y generando una mirada de sobre protección de la persona en situación de discapacidad sin voz ni participación familiar, de su sexualidad, educación, salud y ocio.

Por otro lado, no es posible dejar de ser indiferente a los temores e incertidumbres en la primera etapa del ciclo vital. Pero, ¿Qué sucede con las otras etapas del ciclo vital como la adolescencia y vejez de las personas en situación de discapacidad? Necesitamos que existan apoyos especializados a nivel público y privado, así como el acceso a la participación social como sujetos de derecho y no objetos de caridad ni admiración para otras personas sin discapacidad.

Camila Zamora Lagos
Psicóloga – Sexóloga
@sexologiaconsentido

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Internacional

Universitario sordociego se prepara para ser profesor: quiere enseñar y empoderar a niñas y niños en situación de discapacidad

Eugenio Julca Ávila se encuentra estudiando en la Universidad Católica de Lima y ha dedicado sus dos últimos años a prepararse para ser docente de primaria, y enseñar a niños y niñas con una situación similar a la de él, para que puedan acceder a una mejor educación y tener más oportunidades a futuro.

Eugenio Julca de 23 años, nació con asfixia y sordera, y a los 6 años comenzó a perder la vista, que finalmente terminó con un diagnóstico, de retinitis pigmentaria. Contrario a lo que muchos podrían pensar, este joven no se dejó abatir por cumplir una de sus metas: ser profesor de primaria.

Con el apoyo de un guía e intérprete voluntario, Julia Chuquitaype, Julca ya cursa cuarto año en la Universidad Católica Sedes Sapientiae de Lima, Perú.

Al respecto, Chuquitaype explicó a Infobae que “Actualmente lo apoyo con 4 o 5 horas diarias para sus clases virtuales, uso la dactilología y el braille para transmitirle las clases de la universidad, es muy inteligente y puede ser mejor, necesita terapias en audición y lenguaje, pero, lamentablemente, su familia no cuenta con los medios económicos para pagarlas”. 

El objetivo de Eugenio, una vez terminando su carrera, es enseñar a niñas y niños en situación de discapacidad, y que puedan tener acceso a una educación de calidad abriéndoles oportunidades para desarrollarse en lo profesional.  

Según la Asociación Internacional de Sordoceguera, esta condición es la combinación en distintos grados de limitaciones auditivas y visuales. Ambas, multiplican e intensifican el impacto de una respecto de la otra, generando una discapacidad severa. 

Fuente: Infobae.com

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Columna

Columna de Opinión: «LA GUERRA DE LOS PADECIENTES & el privilegio como elemento diferenciador»

Por Cutto López

El otro día conversaba con una amiga y compañera de trabajo sorda que me hablaba sobre “habilidades o capacidades” útiles para nosotres, Personas en Situación de Discapacidad, para lograr ciertos objetivos dentro de la sociedad civil, mientras yo le decía que prefería hablar de privilegios. Esto provocó un pequeño desencuentro de opiniones. Y para ser franco, su visión me hacía mucho sentido, pero hay una arista que me quedaba pendiente.

¿Existe el privilegio cuando hablamos de discapacidad?


Es una pregunta en la que no es necesario que lleguemos a un acuerdo. Para mí, pararme desde
la vereda del privilegio me ayuda a mantenerme humilde y reconocer que no veo ni nunca
podré ver el panorama completo. Decir que soy una persona privilegiada no es invisibilizar mis
necesidades de ajustes y apoyos, es reconocer que, aunque yo no los necesite, existen barreras
que impiden la participación de otras Personas en Situación de Discapacidad en la sociedad y
que quizá ni siquiera me las puedo imaginar.

Y, seamos honestes, esto no va de la mano necesariamente con mis características personales o, como lo conversamos con mi amiga, “habilidades o capacidades”. Tiene que ver más con mis oportunidades de acceder a esas estrategias, prefiero usar ese término más que los dos anteriores.


Cuando eres autista, muchas veces eres invisibilizado por la sociedad neurotípica, pero también
-y de esto se habla muy poco- por tu misma comunidad
. Es lo que se conoce como la interseccionalidad. Pasa en todos los grupos diversos de personas: colectivos, movimientos, comunidades, etc.

No tenemos que concordar siempre en nuestras concepciones de la discapacidad o nomenclatura, pero lo que pasa -y me ha tocado ver- es que existe una especie de jerarquía cuando hablamos de discapacidad.

Existen dos, muy distintas: la primera es donde las discapacidades “no visibles” están un paso más abajo de las discapacidades que si se pueden percibir. Ahí entramos a, lo que yo llamo, la guerra de los padecientes. ¿Quién lo pasa peor o quién ha sufrido más? Y aquí es donde el derecho a sufrir se convierte en un privilegio.

Existe capacitismo en nuestra comunidad, cuando juzgamos a le otre desde nuestra vivencia y hablamos por elles. Donde invisibilizamos las demandas de otre, porque son menos urgentes. Esto especialmente cuando se habla de salud mental. Es un ejercicio peligroso que puede terminar muy mal para algunas personas.

Pero, también pasa al revés con las supremacías dentro de los mismos colectivos: aspergers vs autistas, siendo el ejemplo más cercano que tengo. Existe una visión encontrada de cómo vemos la discapacidad. Donde el privilegio ha jugado un rol fundamental. En este último caso, ¿son les, antiguamente conocides como, “aspergers” otro neurotipo diferente al autista? ¿Su habilidad de camuflar y “pasar por neurotípicos” les hace mejores?

La verdad es que no a ambas preguntas. El camuflaje trae otras consecuencias, más ligadas a la identidad y a nuestra salud mental, pero tratar de empatar estas barreras entre las distintas situaciones que crean la discapacidad, me parece errado. Somos más fuertes en la unión y el dividirnos es una estrategia que no nos pertenece. Es lo que se nos ha enseñado a hacer.

Entonces, ¿es tan complejo terminar con la guerra de los padecientes y comenzar una revolución de los discas?
Yo creo que no.

Mauricio Cutto López
Guionista de Cine & TV
@cuttolopez

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