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Asperger Autismo Cine Internacional

Netflix anuncia la cuarta y última temporada de Atypical

La plataforma de streaming Netflix anunció que la serie “Atypical”, fue renovada para una cuarta temporada y que con ella se dará por terminado el proyecto.

La serie creada por Robia Rashid fue estrenada en 2017 y causó furor por las temáticas que abordó, exponiendo la historia de un adolescente dentro del Trastorno del Espectro Autista y la manera en que busca integrarse en la sociedad generando relaciones de amistad, amorosas, su vida estudiantil, familiar y laboral.

La serie protagonizada por Keir Glichrist (Sam), Brigette Lundy- Paine (Casey), Nik Dodani (Zahid), Jennifer Jason Leigh (Elsa) y Michael Rapaport (Doug) estrenó su tercera temporada en noviembre de 2019 y dejó un final abierto que generó expectativas de sus seguidores y que ahora podrán seguir disfrutando con esta nueva temporada.

El protagonista de la serie aparece sentado en un pasillo de la escuela, mirando un cuaderno, con audífonos puestos y una compañera tocándole el hombro para que la mire.

“Estoy tan triste de estar llegando al final de esta serie, estoy extremadamente agradecida de haber podido contar esta historia. Espero que el legado de «Atypical» sea que se sigan escuchando voces más desconocidas y que incluso después de que termine esta serie, sigamos contando historias divertidas y emocionales desde puntos de vista poco representados”, mencionó la directora de la serie.

La cuarta temporada y final de Atypical llegará a la plataforma Netflix el próximo año, y tendrá un total de 10 capítulos de aproximadamente media hora cada uno.

Fuente: los40.cl

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Cine Inclusión Silla de ruedas

La libertad de David Albala, el director de la película que narra la fuga de la ex cárcel pública de Santiago

De todas las fugas, el director David Albala escogió retratar en su primer filme de ficción la de 1990, donde frentistas cavaron por su libertad y lograron esconder 55 toneladas de tierra dentro de la ex cárcel pública de Santiago. Mirando en retrospectiva 15 años en los que laboralmente le han cerrado las puertas por su discapacidad, Albala se pregunta: «¿Cuál es el túnel que yo excavo para reconquistar mi libertad todos los días?».

Como un mantra, David Albala se repite a sí mismo en una escena de su documental Perspecplejia (2005): “Yo me voy a acostumbrar a esto, yo me voy a acostumbrar a esto”.

Ya han pasado más de 15 años desde que el destino lo situara a bordo de una motocicleta en el cruce de Hernando de Aguirre con Francisco Bilbao justo en el momento en que un conductor se pasó una luz roja. Un choque, una mandíbula quebrada, un corte en el cuello y una vértebra rota, una sola, que haría que Albala no pudiera mover nunca más sus piernas.

Después de 11 horas de cirugía, sin dimensionar bien lo que había pasado, dijo: “Lo único que necesito para trabajar es mi cabeza y mis manos”.

Así lo había hecho antes del accidente, como productor general y asistente de dirección de la serie “Patiperros” y como investigador y asistente de dirección de la trilogía documental “El Cuerpo de Chile”. Así lo hizo después, con el documental Perspecplejia que cuenta tanto su propia historia de superación como la de otras personas con discapacidad, y con el cortometraje Soul Checkmate (2010), grabado en Estados Unidos en medio de sus estudios en la Universidad de Texas en Austin -rankeada entre las 100 mejores del mundo-, en la que hizo un Máster de tres años tras ganarse las becas Fullbright y Presidente de la República.

David Albala ya había demostrado que se había “acostumbrado” y había dado muestras de lo que era capaz. Sin embargo, cuando en diciembre de 2016 una secretaria de Conicyt le preguntó por documentos que mostraran cómo había retribuido al país los estudios que le habían becado, respondió con resignación:

—Lo único que puedo mostrarte son las cartas de rechazos. Para que sepas que tuve buena fe en buscar trabajo y nunca lo encontré.

Habiendo golpeado todas las puertas, entendió que él no era el único que debía “acostumbrarse” a su nueva situación.

—Yo nunca imaginé que lo más difícil iba a ser la discriminación. La gente deja de creer en ti. No te creen capaz, competente, profesional. Para algunas personas el que tengas una discapacidad es como si estuvieras enfermo, te tratan así de mal — dice el director.

—¿Qué te decían en esas cartas de rechazo?

—Yo nunca cumplía el perfil. Ni antes de hacer Perspecplejia, ni después. Ni antes de irme a Estados Unidos, ni después. Si en quince años nunca encontré trabajo, ¿me vas a decir que en quince años nunca le di al perfil? Una vez me dijeron que estaba sobrecalificado, pero no encontré trabajo cuando estuve subcalificado ni tampoco cuando estuve calificado. ¡Entonces no es eso po’, hueón! Ahí tú decís: “Wow, la discriminación existe y es feroz”. Te das cuenta de que estás solo.

Tú habías tenido trabajos previos, como Patiperros. ¿Sientes que después del accidente tuviste que partir de cero?

—Ufff, sí. Fue como que la experiencia previa no existiera. Eso también ocurrió cuando vine de Estados Unidos, era como que la experiencia previa no existiera y que lo que hice allá no valiera nada. Es frustrante cuando estái solo y tu currículum y experiencia no vale nada.

—Después del accidente habías pasado por un momento bien mediático, incluso estuviste entre los jóvenes líderes revista Sábado. ¿Cómo ves hoy ese momento, en retrospectiva?

—Es que no era como por la fama ni nada de eso. Lo que yo creía era que eso me iba a situar como un profesional frente al medio y que quienes toman las decisiones se interesarían en mí. Pero me equivoqué, rotundamente. Al final, en ese tiempo se puso más foco en la discapacidad que en la capacidad. Lo que importó fue que tuve el accidente y no lo que surgió a partir de él. Pero eso le ha pasado a centenares de chilenos. Los mayores enemigos de este país no están afuera, nosotros mismos coartamos a los nuestros.

—¿A qué cosas has tenido que renunciar en esto de siempre tener que estar demostrando y mostrándote laboralmente?

—Yo me enfoqué en mi carrera y no tengo familia, no tengo hijos. Hace muchos años no tengo pareja, porque tengo que encontrar una persona muy muy particular: alguien que no me tenga miedo, que no crea que soy un problema, que me vea como persona y que le guste. Tiene que haber una mujer muy valiente que quiera saltar esa primera barrera y diga “te quiero conocer”. Yo no puedo andar con un letrero diciendo “¡hey! yo también puedo tener relaciones sexuales, también puedo ser papá”. Tengo que esperar primero que esa persona no se asuste. Por ejemplo, hueás concretas que me pasan, en una discotheque, yo entro y la gente genera un círculo alrededor. A mí me gusta bailar y bailo en la silla. Se me acerca una mina y me dice “¡Te felicito!”. Y yo “¿Por qué?”. “Porque te atreves a bailar”. Cómo estará de shockeada… pero esa hueá no tengo cómo cambiarla.

En el living de su casa, David Albala muestra de forma inédita el trailer preliminar de su primera película de ficción “Pacto de fuga”, basada en el escape de 49 reos -24 de ellos miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR)- de la ex cárcel pública de Santiago a través de un túnel de 50 centímetros de ancho y más de 60 metros de largo.

Escenas de acción, desconfianzas, diálogos tensos. Actores como Benjamín Vicuña, Roberto Farías, Francisca Gavilán, Amparo Noguera y Willy Semler -quien incluso estuvo preso en esa cárcel-. El trailer mantiene la atención en todo minuto, ya que pareciera ser un “Prision Break” pero con elementos muy característicos de Chile. Para cuando llega una de las escenas de los fugados dentro del túnel, un plano oscuro logra transmitir esa sensación de claustrofobia que probablemente los reos tuvieron que soportar en pos de obtener su libertad.

—¿En qué momento se te mete en la cabeza la idea de contar esta historia?

—Yo estaba todavía en Estados Unidos, en 2010. Me acordé de esta historia que yo había leído en la prensa y que encontraba tan extraordinaria como obra de ingeniería. Porque tú no te puedes fugar de la cárcel escondiendo 55 toneladas de tierra adentro de una cárcel, esa hueá yo la encontraba descabelladamente brillante. Me preguntaba cómo a nadie se le había ocurrido hacer esa película. ¡Yo quería ir a ver eso al cine! Primero ganamos un fondo Corfo de desarrollo y luego el fondo audiovisual. Ahí empezó el trabajo de buscar socios.

—¿Cuántas puertas golpeaste antes de encontrar financistas?

—Hicimos más de 60 presentaciones, que les dicen Roadshows, y todos los que nos vieron dijeron que no. Después Benja Vicuña nos prestó el teatro Mori, en abril del año pasado, para hacer la presentación. Fueron 50 personas y de ese grupo aparecieron los que dijeron que sí (Grey Capital).

—Para realizar la película, compartieron con protagonistas de la fuga. ¿Cómo crees que fue esa experiencia?

Yo creo que fue muy importante para todos ver que es verdad, entender las motivaciones, las reflexiones, los racionamientos y justificaciones. Podrán no compartirlo, pero pueden entender y conocer en detalle cómo era lo que hicieron. Porque lo que hicieron era imposible, es una fuga imposible. Así lo presentamos en los Roadshows: “Esta es la historia de una fuga que no se puede hacer, pero que se hizo”. Entonces para todos fue muy importante conocer a Raúl (Blanchet), participar activamente y confiar en lo que estábamos haciendo.

—¿Qué otras cosas te llamaron la atención al investigar?

Que el trabajo fuera tan silencioso y secreto, que con la compartimentación de la información lograran que nadie, aparte del equipo, se enterara. Por ejemplo, uno de los que no fue invitado a la fuga y que se escapó en el segundo grupo nos contó que no podía creer que hubiera un sistema de ventilación en un túnel, iluminado. Le preguntamos: “¿Tú no te diste cuenta que por 18 meses estuvieron construyendo un túnel?”.  Y dijo que no, que muchas veces le pasaron pasta muro y nunca conectó para qué era. De hecho, el pilar que ellos cortaron está en la parte más visible de la celda, que es la puerta. Mientras más visible, es menos visible, porque tú no vas a creer nunca que aquí está. Tú creerías que está atrás, escondido detrás de un tambor de basura. No, yo te lo pongo encima. Una de las cosas que ellos querían lograr era golpearle el ego a Pinochet, porque el FPMR había fracasado en casi todas sus operaciones.

—¿Crees que hay gente que lo pueda llegar a interpretar como un homenaje a los frentistas?

Pacto de fuga es una película inspirada en hechos reales, porque tiene muchos elementos de ficción. No hay ningún personaje de nosotros que exista en la realidad, entonces nuestros personajes fueron construidos a partir de varios, todo esto supervisado por Raúl Blanchet. Dicho esto, llega la pregunta de si yo voy a dejar a los miembros del FPMR como héroes. Si tú consideras que construir un túnel de 80 metros de largo con un solo destornillador y esconder 55 toneladas de tierra dentro de la cárcel te convierte en un héroe, es tu opinión. Pero eso lo hicieron.

—Claro.

Ahora, si tú consideras que esa obra de ingeniería es una obra épica, ese adjetivo calificativo lo estás poniendo tú. Yo te muestro lo que hicieron. Si tú consideras que los gendarmes se referían a ellos correctamente cuando los trataban de terroristas, porque así lo hacían, es tu opinión. Si tú consideras que los frentistas se referían correctamente hacia Pinochet llamándolo dictador, porque así lo hacían, es tu opinión. Lo que te presenta la película es un hecho. Ahí cada uno tendrá la oportunidad de determinar con su opinión que es lo que gusta y qué no, si adscribes o te sumarías a una vía armada, como lo hicieron los miembros del FPMR en dictadura, o no lo harías.

—¿Consideraste alguna vez hacer la película de la operación Vuelo de Justicia, del escape de frentistas en helicóptero en 1996?

Nunca. Para mí el foco siempre estuvo en este tema porque, insisto, la obra de ingeniería es extraordinaria. Tú no puedes esconder 55 toneladas de tierra adentro de la cárcel, hueón. Es una fuga que no se puede hacer y que se hizo. Además, al hablar de un túnel y la reconquista de la libertad, tú entras en otras interpretaciones. Porque yo puedo hablar de la reconquista de la libertad desde mi silla de ruedas, a través de mi limitación. ¿Cuál es el túnel que yo excavo para reconquistar mi libertad todos los días? ¿Qué es lo que representa ese túnel? Motivación, determinación, confianza, convicción.

Para David Albala, “Pacto de fuga” es una oportunidad para mostrar todo lo que ha aprendido en estos años, para validarse una vez más ante sus pares y meterse de lleno en el mundo del cine.

El título de la película tiene una bajada: “La libertad es un deber”. Un mensaje con el que Albala ha convivido constantemente:

—La libertad no es un derecho, te la tienes que construir, te la tienes que ganar. Más allá de las barreras que tú encuentres en tu vida, no necesariamente estando preso, tienes que encontrar la manera de darle camino a tu libertad.

 

Fuente: eldesconcierto.cl

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Autismo Cine Internacional

«Atypical»: una ficción distinta que apela a la inclusión

La tercera temporada de la serie de Robia Rashid continúa desarrollando las aventuras de Sam Gardner, un chico de 18 años con Trastorno del Espectro Autista que busca expandir sus límites.

La serie Atypical apela al género de la comedia para centrarse en la historia de Sam Gardner (Keir Gilchrist), un chico de 18 años con Trastorno del Espectro Autista (TEA). La apuesta de la creadora, Robia Rashid, avanza en una tercera temporada tratando un tema complejo que afecta a muchas familias que de repente deben amoldar sus rutinas. El valor de esta ficción es abordarlo desde la información y sin acudir a una mirada dramática o políticamente correcta. Desde allí logra concientizar y pintar un panorama más cercano a la realidad.

El TEA constituye una serie de trastornos que comparten un núcleo de síntomas y según el caso adopta particularidades. Sam demuestra una gran inteligencia, memoria y racionalización extrema de sus prácticas cotidianas. Le molestan los ruidos fuertes, es introvertido y de vez en cuando tiene episodios de aturdimiento.

Como lado b de la historia, se cuenta la tensión que genera la situación en sus padres, Doug (Michael Rapaport) y Elsa (Jennifer Jason Leigh). En un flashback se muestra el momento del diagnóstico de Sam a los 4 años y cómo el padre no quiso asumir su rol mientras la madre sobreprotectora emprendió la tarea de aprendizaje y de cuidado. Incluso se la presenta como integrante de una liga de padres que militan la información sobre TEA. Estos roles comienzan a trocarse ante la infidelidad de Elsa, quien ensaya una salida a su rol de protección, mientras Doug debe hacerse cargo de la casa y sus hijos.

Es quizás el personaje de Casey (Brigette Lundy-Paine), la hermana de Sam, quien mejor lo comprende y lo trata. Empoderada y con una vida activa, se presenta como un personaje libre que se permite experimentar y equivocarse. Asimismo, en algunos espacios parece sufrir lo mismo que su hermano al no encajar en patrones sociales de «normalidad». En todo momento la historia nos propone pensar que incluso quienes no tienen esos problemas atraviesan sufrimientos similares, sobre todo cuando les cuesta adaptarse a entornos hostiles o poco familiares.

Casey y su amigo Evan lo tratan como uno más, le dicen lo que piensan, le demuestran cariño y lo pelean cuando deben hacerlo, como lo hace cualquier hermana y amigo. Con esto, lo ayudan a sobrellevar los problemas que le causa el trastorno. En cambio los padres, incluso su terapeuta, por momentos parecen tenerle compasión.

La serie plantea la trascendental diferencia entre ser autista o ser una persona con autismo. Una persona no es el trastorno que padece: es mucho más que eso. Sam es un hijo obediente, un hermano peleador, un trabajador en la tienda de electrónica, un gran estudiante, un enamorado de su terapeuta y un apasionado por determinados saberes. Desde allí, la serie se va focalizando en sus capacidades como persona. Por ejemplo, en un conocimiento estructurado y repetitivo de los ecosistemas de la Antártida, la naturaleza y las especies marinas, que le sirve para asociar como metáfora a las realidades que le tocan vivir. Por lo tanto, la serie de Netflix avanza en su tercera temporada sin centrarse en dimensiones negativas del trastorno, sino en las potencialidades de la híper racionalidad y sensibilidad del personaje protagónico. Las necesarias características que lo levantan como persona y que le permiten desarrollarse y crecer.

En series como The Big Bang Theory se aborda el Asperger de un modo caricaturizado. El personaje de Sheldon Cooper no es construido para que las audiencias empaticen. Por lo tanto no se abre la posibilidad de un abordaje informativo y serio. Atypical, por su parte, es una serie entretenida, en tono de comedia de humor ácido y a la vez comprometida.

En un momento histórico donde las series televisivas y de streaming se postulan como una de las fuentes de entretenimiento más identitarias de una época, el rol social de la ficción se consagra cuando estos formatos corren sus umbrales para informar y concientizar sobre temáticas humanas que nos conciernen a todas y a todos.

Fuente: tiempoar.com.ar

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Cine Inclusión Internacional

¿Qué es la «cláusula de inclusión» que Frances McDormand pidió al terminar su discurso en los Oscar?

La idea circula en Hollywood desde hace años: exigir por contrato diversidad racial y de género.

«Tengo dos palabras para vosotros: cláusula de inclusión». Así concluiía Frances McDormand su discurso de agradecimiento al recoger el Oscar a Mejor Actriz. Pero, ¿de qué estaba hablando? ¿Qué es una cláusula de inclusión, o «cláusula de igualdad»? En general, se trata de que cada miembro de Hollywood con cierto poder presione por contrato para que en el reparto o equipo técnico se vean representadas minorías o géneros tradicionalmente excluidos por la tradición vetusta de Hollywood.

La idea de McDormand (que no es la única persona en Hollywood que la promueve, actrices como Whitney Cummings también la apoyan) surgió de los trabajos de Stacy Smith, socióloga de la Facultad Annenberg (de la Universidad del Sur de California), y directora del Centro para el Cambio Social de dicha Facultad. Smith la promovió públicamente por primera vez en una columna en The Hollywood Reporter en 2014, y la ha desarrollado en una indispensable Charla TED: «los datos que desmuestran el sexismo de Hollywood».

En esa charla de 2016, Smith no sólo demuestra cosas que películas como Wonder Woman han puesto de manifiesto: que el género del papel principal de una película no determina su éxito económico. Sino que muestra que el sexismo a la hora de contratar y promover proyectos es una constante real en Hollywood, y que una de las maneras de contribuir a erradicarlo está en esos inclusion riders que reclamaba McDormand. En utilizar la negociación para promover la contratación de géneros y minorías infrarrepresentados igual que hace la liga profesional más importante, la NFL.

Adoptando medidas simiilares, defiende Smith, la igualdad en Hollywood se triplicaría fácilmente, sin ningún coste adicional para las partes y sin mayores implicaciones que defender un sistema más justo. Smith da más ideas para las partes en su charla TED (incluyendo algunas tan obvias como que los consumidores voten con las entradas cuando tengan la oportunidad, como ha pasado con Wonder Woman y Black Panther), pero la que McDormand pronunció iba dirigida a sus colegas: negociar con sus contratos para hacer un Hollywood mejor. Una medida de inclusión positiva que la mejor de las actrices según la Academia acaba de arrojar sobre toda su industria.

 

Fuente: Revista Vanity Fair

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Cine Inclusión Laboral Internacional

El inspirador mensaje que nos dejó Millie Bobby Brown al hablar de su discapacidad

Millie Bobby Brown es la sensación del momento. La joven actriz empezó a probar en audiciones a los ocho años y desde ahí su motivación no le permitió detenerse. ¡Y qué bueno! Porque así fue como a los once se convirtió en Eleven (qué hermosa coincidencia), uno de nuestros personajes favoritos en la exitosa serie Stranger Things.

Millie no sólo nos sorprende con sus habilidades de actuación a su corta edad porque nunca recibió entrenamiento profesional, además esta estrella de Netflix también canta…

Es un icono de la moda

Y hace trabajo de caridad en los descansos que tiene entre las temporadas de Stranger Things.

El hecho de que Millie sea tan apasionada del canto y la actuación se volvió todavía más impresionante cuando en una entrevista con Variety confesó que es sorda en un oído.

Millie nació con pérdida parcial de audición, y con el tiempo su capacidad se deterioró hasta que perdió la habilidad de escuchar en uno de sus oídos. ¿Pero eso la iba a detener para alcanzar sus sueños? ¡Por supuesto que no!

«Yo sólo empecé a cantar, y si me escucho mal no me importa, porque estoy haciendo algo que amo. No tienes que ser bueno bailando o actuando. Si te gusta hacerlo, si genuinamente te gusta hacerlo, entonces hazlo. Nadie debería detenerte».

«Sé que suena loco, pero una vez que encuentro algo que quiero hacer, nadie me detiene. Si no sé cómo coser, y yo en serio tengo esa pasión por coser, eso es todo, ahora voy a coser. Eso mismo pasó con la actuación. Así que aquí estoy».

¿Tú piensas como Eleven? ¡Cuéntanos en los comentarios!

 

Fuente: Vix

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Accesibilidad Cine Educación Inclusión Panorama Sexualidad

Vivir y otras ficciones FESTIVAL DE CINE EUROPEO

Fecha: Miércoles 14 de junio

Horario: De 19.30h a 21.00h

Con conversatorio con el director.

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Cine Inclusión Panorama Síndrome de down

Los Niños: el Síndrome de Down a los 40 años

La directora de La once, Maite Alberdi, rastrea la vida de un grupo de adultos con discapacidad

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