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Nacional

“No más fuegos artificiales”: presentan proyecto de ley que busca empatizar con personas autistas y animales durante festividades

Los parlamentarios que presentaron la idea manifestaron que en los tiempos actuales existen tecnologías que permiten brindar espectáculos de gran calidad sin el costo del sufrimiento de algunos.

Desde hace décadas en Chile son tradicionales los fuegos artificiales, sobre todo en Año Nuevo, siendo grandes atractivos en ciudades como Viña del Mar, Valparaíso y Santiago. Sin embargo, durante los años de pandemia quedó al descubierto la realidad que vivían muchos en silencio debido a la pirotecnia. 

La suspensión de éstos durante el tiempo de cuarentena permitió visibilizar lo dañinos que pueden ser para las personas dentro del Espectro Autista y mascotas, debido a la hipersensibilidad ante los estruendos que ellos generan. 

Aunque la venta de pirotecnia está prohibida en nuestro país, aún están quienes los utilizan para eventos masivos, lo que pone en riesgo la salud de autistas. 

Ante esto, es que un grupo de diputados de distintas bancadas presentaron un proyecto de ley llamado “No más fuegos artificiales” con el fin que se prohíban su hizo en cualquier circunstancia. «Hemos presentado este proyecto fundamentalmente por empatía hacia las personas con TEA y hacia las mascotas, que se ven afectadas severamente cada vez que se lanzan (fuegos artificiales)», declaró el diputado PS, Daniel Manouchehri.

Al respecto, las y los parlamentarios que apoyaron la iniciativa, manifestaron a través de un comunicado que “los datos respecto a la alta incidencia de casos de personas con espectro autista en nuestro país, exige hacernos cargo de las necesidades especiales de estas personas, con responsabilidad; así como impone el deber de brindar una especial protección a este sector de la población por sus características y necesidades especiales”.

Además, agregaron que «las externalidades negativas que generan los espectáculos pirotécnicos y, en general, el uso de pirotecnia, son mayores a los beneficios sociales, de bienestar, o entretenimiento que pretenden ofrecer. Al respecto, no solo se afecta a las personas con TEA y mascotas, sino que, además, generan efectos negativos sobre el medio ambiente».

En detalle, la moción presentada tiene como objetivo “prohibir en términos absolutos la realización de espectáculos pirotécnicos”, a juicio de los legisladores, se trata de “una medida que consideramos es acertada y muy necesario para la época que estamos viviendo, en que existe tecnología e ideas para generar disfrute y entretención de las personas con las menores externalidades posibles”.

Fuente: https://www.24horas.cl/actualidad/politica/por-personas-con-tea-y-mascotas-proyecto-prohibir-fuegos-artificiales 

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Columna

Educación sexual y familias de personas en situación de discapacidad: cuando no basta “aprender” a decir NO.

Por Camila Zamora Lagos

En los encuentros de sexualidades y familiares de PeSD , se ha a llegado a consenso que que la familia y específicamente cuidadores/as son el espacio principal y más seguro para que hijos y familiares en situación de discapacidad crezcan de forma segura y aprendan sobre educación sexual, tales como el conocimiento del cuerpo, límites, intimidad, amor, identidad, amistad, secretos buenos y secretos malos. 

Pareciera un escenario ideal pero muchas veces el hablar de sexualidad se reduce a hablar de aprender a decir NO, conocer mis partes íntimas y a la vigilancia (y privación) de otros vínculos, tales como las amistades y relaciones amorosas. Esto debido a que se sigue manteniendo la creencia que la familia es el espacio más seguro y que es afuera donde se encuentran los grandes peligros. No es un secreto para nadie que el abuso sexual se da principalmente al interior de las familias y personas cercanas a ella.

Las cifras del Sename (actual Mejor Niñez) coinciden que solo un 10% de niños/as víctimas de abuso sexual, fueron agredidos por una persona desconocida. No existen datos precisos en el caso de personas en situación de discapacidad en contexto familiar y/o residencias, porque en muchos casos no son denunciados por el mandato inquebrantable de la familia porque el abusador tiene un rol de autoridad en lo económico y emocional.

Tampoco existen datos precisos de abuso sexual en personas en situación de discapacidad intelectual, porque igualmente muchos de los casos no son denunciados, especialmente si el abusador tiene un rol de autoridad o de apoyo (Petersilla, 1998), ya sea dentro del mismo entorno familiar como también algún monitor/profesional de apoyo dentro de escuelas especiales y/o programas residenciales o ambulatorios, que acompañan en el día a día a personas con algún tipo de discapacidad psíquica,intelectual y/o motora. 

Sumado a ello, dicho acompañamiento se continúa bajo el paradigma médico-rehabilitador -paciente-objeto cuidado-no sabe-pasivo-no siente-no desea, en donde se sitúa la experiencia humana como categorías diagnósticas, que deben ser tratadas con fármacos y otras intervenciones capacitistas, los cuales buscan la normalización de aspectos conductuales, sensoriales, emocionales y eróticos que irrumpen y son un desajuste (molesto) más para el entorno que la misma persona.

Es aquí donde, debe construirse un debate colectivo desde y con las personas en situación de discapacidad (y no sobre) con el entorno familiar, salud y comunitario sobre una ESI (Educación Sexual Integral) contextualizada que problematice sobre el estigma, soledad no deseada, el prejuicio y la discriminación hacia las PERSONAS en situación de discapacidad y las sexualidades bajo un enfoque de derechos sexuales y reproductivos, necesarios para garantizar el acceso y disfrute de una calidad de vida y bienestar como ciudadanos y personas sexuadas. Por nombrar algunos ejes temáticos, como el derecho a la intimidad, pudor, placer, relación con iguales, identidad, maternidad/paternidad, placer, promoción del buen trato en los vínculos interpersonales y acceso universal a la ESI.

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Inclusión Laboral

Exitoso Taller de Empleabilidad de Wazú para universitarios en situación de discapacidad

El objetivo de esta capacitación fue proporcionar herramientas y habilidades a estudiantes en situación de discapacidad que les permitan desenvolverse en el mundo laboral. Los beneficiarios fueron estudiantes de la Universidad de Chile, Instituto Arcos e IACC quienes recibieron preparación para enfrentar una entrevista laboral, la correcta elaboración del CV, y herramientas para la búsqueda de empleo en la web, entre otras.

Durante un mes, estudiantes de diversas casas de estudio fueron parte del Taller de Empleabilidad de Fundación Wazú, el cual fue posible gracias al patrocinio de Lipigas. Una de las particularidades de este taller es que es impartido por profesionales en situación de discapacidad (que son parte del equipo de Wazú), quienes además de tener conocimientos en su área, tienen la experiencia de vivir la discapacidad día a día.

Rodrigo Arias, uno de los estudiantes beneficiados, se mostró muy contento por el taller: “Me gustó mucho el taller y me pareció bastante inclusivo, pues durante las sesiones me tenían mucha paciencia al momento de las preguntas y explicaban todo muy claro. Aprendí que no por tener alguna discapacidad hay que rendirse o sentirse mal, y agradezco las herramientas que me entregaron para poder enfrentar una entrevista de trabajo de manera efectiva o hacer un buen curriculum”.

Por otro lado, Valeska Bawlitza encargada de Equidad e Inclusió de la Dirección de Asuntos Estudiantiles y Comunitarios de la Facultad de Comunicación e Imagen FCEI de la Universidad de Chile, destacó lo importante de esta capacitación para quienes ya egresaron y no han tenido oportunidades laborales:

“Lo que más rescatamos de la participación de los inscritos es que, principalmente, lo hicieron estudiantes egresados que tienen la ingrata experiencia de la dificultad de poder acceder a la posibilidad de alguna entrevista laboral. Nos pareció una experiencia muy enriquecedora para los estudiantes con diversidad funcional, ya que la universidad no cuenta con la incorporación de estas temáticas, tan útiles para la vida laboral, en sus mallas curriculares”.

Karen Duboy. Jefa trayectoria informativa del instituto profesional IACC aseguró que “Como IACC nos interesa poder entregar diferentes herramientas a los estudiantes para complementar su formación académica, en este caso herramientas que les permitan desenvolverse de mejor forma en la vida laboral. Atendiendo además a uno de nuestros valores institucionales, Diversidad, queremos que todos nuestros alumnos, independientemente de su condición, tengan las mismas oportunidades. Al ofrecer los talleres de Wazú creo que nuestros alumnos pueden sentirse con más comodidad de decir si les falta algo en lo que podamos apoyarlo”.

Finalmente, desde el instituto profesional Arcos también valoraron la instancia: “En el Arcos aún no alcanzamos a abarcar el proceso de transición al mundo laboral y creemos que el apoyo de Fundación Wazú en este proceso es fundamental para reforzar habilidades laborales de nuestros estudiantes con discapacidad además de ser un primer acercamiento al proceso de inclusión laboral. Creemos que el vínculo con Wazú puede ser un aporte y un pilar para el refuerzo de estos procesos de manera externa al instituto, además de ser una oportunidad para nuestros estudiantes de poder vincularse al mundo laboral de manera inclusiva.” finalizó Constanza Loyola Encargada Unidad de Inclusión, Dirección de Asuntos Estudiantiles, Instituto Profesional Arcos.

Invitamos a las empresas que quieran aportar a una sociedad más inclusiva, a que puedan ser patrocinadores de este taller que va en directo beneficio de estudiantes en situación de discapacidad. Además, invitamos también a las casas de estudios a que nos contacten para que sus alumno puedan participar de este taller que les permitirá acceder de mejor forma al mundo laboral.

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Columna

Columna: Autismo en la escuela para aprender a vivir juntos

Por Alejandro Wasiliew Conget

Es común escuchar que la escuela es un fiel reflejo de la sociedad. Quienes creemos en el rol transformador de la educación solemos presentar sospechas frente esta afirmación, que bien podría dar cuenta de una función meramente reproductora. Sin embargo, no deja de ser cierto que muchas de las problemáticas que viven las comunidades educativas, especialmente las asociadas a la convivencia, expresan desafíos que también experimenta la sociedad en su conjunto. 

Recientemente, la pandemia del Coronavirus nos recordó que las escuelas, antes que lugares donde hacer tareas y rendir pruebas, deben ser espacios resguardados y preparados para aprender a vivir juntos. Ideal que el aislamiento social vivido por niños, niñas y jóvenes (en adelante: NNJ), aunque necesario en su momento como medida sanitaria, puso en jaque. 

Adicionalmente, el regreso a la presencialidad ha enfatizado el hecho de que no basta con estar en el mismo sitio con compañeros y compañeras para el cultivo de virtudes que nutran la vida en comunidad, tales como el respeto, la empatía y la responsabilidad. Esto, más bien, se vuelve posible cuando se reconoce y se pone en valor la diferencia que necesariamente constituye a todo colectivo humano. Valoración que no tiene por fin que cada quién, distinto del otro y de la otra, habite en soledad su propia isla rodeada de un mar de tolerancia o indiferencia, sino que todos y todas nos podamos encontrar siendo quienes somos.  

Bajo esta lógica, cabe preguntarse si las escuelas están siendo lugares acogedores para los NNJ autistas, de tal modo que puedan participar en el aprendizaje colectivo del vivir juntos. Es habitual —y un saludable primer paso— que directivos y docentes de instituciones educativas reconozcan una falta de capacidades para una real inclusión de estudiantes en el espectro autista. También, es frecuente la solicitud de tips para el manejo de conductas desafiantes y de orientaciones para la enseñanza disciplinar. Pero poco se aborda o se problematiza la participación de NNJ autista en las distintas instancias de la vida escolar.   

Más allá de los aprendizajes disciplinares, que pueden ser promovidos desde el Programa de Integración Escolar (PIE), para muchos NNJ autistas y sus familias las escuelas especiales siguen siendo entornos más amables para la experiencia cotidiana de ser estudiante. No obstante, y sin desmerecer el valor de la educación especial, continúa siendo fundamental que las instituciones regulares se transformen en lugares adecuados tanto para el aprendizaje como para la participación del alumnado autista. Esto demanda disponibilidad para revisar y transformar la cultura, la política y las prácticas, con especial foco en las creencias que los adultos portan consciente o inconscientemente. 

Si estamos de acuerdo con Humberto Maturana en que la educación es la transformación humana en la convivencia, tanto la hostilidad como la acogida tienen un efecto educativo. Ambas enseñan (en este caso a NNJ autistas) a ocupar cierta posición en el colectivo escolar y social. En el primer caso, se marca la presencia de individuos o de grupos como incómoda, indeseable; en el segundo, se reconoce su valor, brindando condiciones adecuadas. Ambas disposiciones, además, afectan a quienes no son objeto directo de estas (en este caso, personas no autistas), ya que también les enseñan una forma de relación o les privan de la posibilidad de aprender a convivir. 

Entonces, si la escuela trata, antes que todo, de aprender a vivir juntos, generemos las condiciones para ello. En Fundación Wazú, con la intención de aportar un granito de arena, acabamos de publicar y compartir de forma gratuita una guía breve titulada El autismo en la escuela desde una perspectiva de aceptación y valoración. Es, en parte, una invitación a que construyamos escuelas que no sean un mero reflejo de la sociedad. A que transformemos las escuelas para que la sociedad sea un reflejo de dichas transformaciones. 


Puedes descargar la guía El autismo en la escuela desde una perspectiva de aceptación y valoración haciendo clic aquí.

Imagen: Cornelia Li

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