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Columna

Más allá de los titulares: Una mirada a la relación entre el TDAH, la exclusión social y la comisión de delitos

Columna escrita por Alejandro Wasiliew, Elizabeth Miranda y Magda Montero, Equipo de Educación de Fundación Wazú.

Los medios tradicionales de comunicación, en especial la televisión por medio de sus matinales y noticiarios, han puesto la atención de la ciudadanía en la falta de seguridad. La cobertura de robos violentos y asesinatos por lo general cuenta con declaraciones de víctimas y carabineros en calidad de contraparte de los delincuentes. En estos últimos rara vez hay mayor detención. Solo se les expone como victimarios, sin mayor indagación en las causas de su actuar. En la misma línea, la cobertura de los delitos suele excluir el punto de vista de expertos que han investigado el fenómeno desde las universidades, de los centros de pensamiento y de las organizaciones de la sociedad civil.

Un efecto del modo en el que se cubren los hechos delictuales es la identificación con las víctimas y la desvinculación con los victimarios. Así, se establece un orden dicotómico de buenos, que incluye a las víctimas en potencia que vendríamos siendo “nosotros”, y de malos, que serían esos “otros” de los que ya sabemos lo suficiente: se trata de delincuentes. En base a este relato cabe preguntarse por el modo pensamos y entendemos nuestra sociedad. ¿Quiénes la conformamos? ¿Qué significa que alguien sea un “anti-social”?

Como han señalado Uceda-Meza y Domínguez (2017), la vulneración de derechos y exclusión social juegan un rol en la adopción de conductas delictivas. Las formas divergentes del neurodesarrollo, relacionadas indirectamente con falta de oportunidades, también pueden cumplir un papel en las causas que llevan a una persona a traspasar el límite de la ley. El desarrollo neurocognitivo del ser humano es naturalmente diverso, sin embargo, existe una neuronorma social desde la que se establece lo que se considera “normal” y su contracara, lo “anormal”. En esta segunda categoría suele ubicarse a las personas autistas, disléxicas, con trastorno por déficit atencional con hiperactividad (TDAH), entre otras. Esta comprensión limitada y limitante da lugar a una serie de barreras que impactan en las trayectorias de vida de la población neurodivergente, en especial cuando se cruza con la pobreza, uno de los factores condicionantes más fuertes en nuestra sociedad.

Realizar un diagnóstico de forma temprana de una neurodivergencia favorece un abordaje adecuado en salud y educación, siendo este un punto de partida para la entrega de apoyos y de herramientas necesarias para el desarrollo de habilidades motrices, cognitivas, académicas, emocionales y sociales. Cuando no se cuenta con una identificación a tiempo, se dificulta la adecuación de los entornos de desarrollo y se pierde la posibilidad de una activación temprana de redes de protección y de protocolos pertinentes.

La falta de identificación de una condición del neurodesarrollo se hace especialmente crítica cuando ocurre en entornos de vulneración de derechos, como es en el caso de contextos familiares delictivos, de consumo problemático de drogas o de trato negligente (incluyendo residencias a cargo del Estado). Mientras el contexto sociocultural no proporcione experiencias y apoyos suficientes para el desarrollo y el cuidado, la falta de conocimiento acerca del tipo de neurodesarrollo se vuelve en un factor de riesgo adicional, llevando muchas veces a los niños, niñas y jóvenes a presentar comportamientos que pueden ser vistos como desafiantes o antisociales, y que muchas veces son la expresión de frustración y sentimiento de aislamiento.

Las personas con trastorno por déficit atencional con hiperactividad pueden presentar comportamientos impulsivos y dificultades para adecuarse a las normas sociales. Estudios muestran que, a nivel internacional, existe una prevalencia del TDAH de entre 6% y 9% de la población mundial (APA, 2014; Barkley, 2002). En Chile, la cifra se estima entre un 6% y un 10% (Urzúa et al., 2009). Estos números contrastan con el resultado de un estudio que buscó determinar la prevalencia de trastornos psiquiátricos en adolescentes varones infractores de 14 a 17 años, el cual arrojó una prevalencia del TDAH entre esta población de un 26% (Gaete et al., 2014). Además, un estudio realizado por la Clínica Psiquiátrica de la Universidad de Chile en los Centros de Administración Directa de SENAME (2004) evaluó clínicamente a niños, niñas y adolescentes que presentaban alteraciones conductuales de mayor preocupación, donde los resultados confirmaron que prácticamente en su totalidad presentaban algún tipo de trastorno de salud mental. Los principales diagnósticos detectados fueron trastornos de conducta (41,6%), desorden oposicionista desafiante (24,1%) y déficit atencional (26,8%). Un alto porcentaje de estos menores, se encontraban con tratamiento, pero había más de 300 niños, niñas y jóvenes que, teniendo diagnóstico de trastorno mental severo, estaban a la fecha del estudio sin tratamiento.

La falta de apoyos podría llevar al fracaso escolar, consumo problemático de sustancias y a la comisión de delitos. De acuerdo a una investigación realizada por Frita et al. (2016), la tasa de repitencia entre estudiantes con TDAH es de un 28% frente al 7% de los aquellos que no tienen TDAH. Por su parte, de acuerdo a un metaanálisis de Lee et al. (2011), las personas con TDAH son casi 3 veces más propensas a presentar dependencia a la nicotina en la adolescencia/edad adulta; tienen casi 2 veces más probabilidades de cumplir los criterios diagnósticos de abuso o dependencia del alcohol; aproximadamente 1,5 veces más probabilidades de cumplir los criterios para el trastorno por consumo de marihuana; el doble de probabilidades de desarrollar abuso o dependencia de la cocaína; y es 2,5 veces más probable que desarrollen un trastorno por abuso de sustancias (SUD, por sus siglas en inglés).

El 2018 la investigadora Sthefani Baggio y su equipo realizaron un metaanálisis para proporcionar una tasa de prevalencia de TDAH en la población privada de libertad, incluida aquella que se encuentra recluida en unidades psiquiátricas. La investigación se basó en 102 estudios, los que en total contaron con 69.997 participantes. Los resultados arrojaron una prevalencia del TDAH entre la población adulta privada de libertad de un 26,2%. Esto supone que es cinco veces más probable encontrar a una persona con TDAH entre las personas presas que en la población general. En el caso de la infancia, se asociaron con una mayor prevalencia estimada de 41,1%.

Curiosamente, un estudio realizado en Chile el año 2013 identificó una prevalencia del TDAH del 2,4% entre los reclusos con menos de doce meses de detención y de 2,2% entre aquellos con más de un año privados de libertad. La diferencia entre las cifras arrojadas por el metaanálisis (102 estudios) y la investigación chilena hacen suponer la existencia de una brecha de proporciones en cuanto a la identificación del TDAH en la población nacional privada de libertad.

La falta de identificación de las personas con TDAH reclusas tiene efectos en el proceso de reinserción. De acuerdo a un estudio realizado por Rivas et al. (2018), el trastorno de déficit atencional con hiperactividad incide en una mayor prevalencia de reincidencia en delitos. Esto remarca la importancia de que el sistema penal cuente con herramientas diagnósticas que permitan un adecuado acompañamiento hacia la recuperación de la libertad, lo cual tiene implicancias positivas tanto para las trayectorias de vida de las personas con TDAH que han dejado la cárcel como para la sociedad en su conjunto. En este sentido, se ha demostrado que el tratamiento integral, incluyendo la provisión de psicofármacos, favorece la reinserción de personas con TDAH que han sido privadas de libertad (Ginsberg, 2013).

Si bien es necesario implementar medidas de seguridad para proteger a la ciudadanía, es igualmente importante realizar un análisis profundo y exhaustivo de los factores sociales que contribuyen al surgimiento de conductas delictivas. La exclusión social, la pobreza, la falta de oportunidades y la discriminación son solo algunas de las variables que deben ser consideradas en esta compleja ecuación. Además, es fundamental reconocer la diversidad neurocognitiva y la influencia de las condiciones de salud mental en la conducta delictiva. Solo a través de un enfoque integral y comprensivo podremos aspirar a construir una sociedad más inclusiva y segura para todos sus miembros.

Como equipo de Educación de Fundación Wazú, creemos que es fundamental el reconocimiento de la neurodiversidad que constituye nuestra sociedad. Esto no puede ser posible sin la debida identificación, por lo que se requiere fortalecer el tamizaje diagnóstico de neurodivergencias en los servicios de salud. Esto tendría un impacto en el ámbito educativo, ya que permite la generación de entornos más inclusivos sustentados en la diversidad neurocognitiva y la entrega de apoyos ante necesidades educativas específicas y de intervenciones en caso de riesgo social. De este modo, se contribuiría a que las personas con TDAH recurran menos a actividades delictivas como medio de expresar la incomprensión y la falta de oportunidades efectivas de las que han sido víctimas.

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Autismo

«De la Periferia al Centro» la exposición fotográfica que muestra la visión de adultos autistas

El día de ayer se llevó a cabo la presentación y muestra fotográfica “De la periferia al centro: perspectivas desde la adultez autista”, un proyecto de vinculación con el medio de la Universidad Andrés Bello, en alianza con la Municipalidad de La Calera y Fundación Wazú.

La actividad se desarrolló en el Auditorio Rojo de la Universidad Andrés Bello, sede Viña, y contó con palabras iniciales de Rodrigo Cornejo, director de la carrera de Psicología UNAB; Peter Loch director de Fundación Wazú; y Pedro Silva, coordinador de la Oficina de Inclusión de La Calera.

Además, Camila Bustamante -docente de la UNAB- y Alejandro Wasiliew -del equipo de Educación de Fundación Wazú-, responsables del proyecto y curadores de la muestra fotográfica, relataron cómo se desarrolló “De la periferia al centro” y entregaron algunos resultados preliminares del análisis. También, Chanys Aros compartió cómo fue ser parte del equipo de estudiantes de psicología UNAB que se encargó de implementar los talleres fotográficos en La Calera.

 

«Alejandro y yo nos sentimos parte de un cambio en el modo en el que se está produciendo conocimiento sobre el autismo. Como investigadores autistas, estamos seguros de que incluir o conformar equipos de personas que estén en el espectro hace una gran diferencia con relación a las preguntas, consideraciones metodológicas y respuestas que se obtienen al realizar estudios«, declaró Camila Bustamante.

Por parte de quienes realizaron las fotografías, uno de los participantes aseguró que “el trabajo fotográfico fue un buen momento de poder expresarnos, en donde no nos sentimos juzgados por decir lo que sentimos. Nunca había tenido la posibilidad de participar de espacios así. Solamente por redes sociales, por grupos de WhatsApp, pero no es lo mismo. Las cosas presenciales casi todas son enfocadas solamente para niños autistas. No había una instancia para interactuar entre adultos autistas, que nos reconozcamos, que compartamos lo que nos pasa a cada uno”.

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Inclusión Laboral

Inclusión Laboral: Senado aprueba proyecto para asegurar el cumplimiento de la Ley 21.015

Por unanimidad, el Senado respaldó el proyecto que propone generar medidas para fortalecer y aumentar la fiscalización para una correcta implementación de la ley N° 21.015 de Inclusión Laboral.

El llamado directo es hacia el Ministerio del Trabajo y Previsión Social y a la Contraloría General de la República para que adopten medidas concretas respecto a la fiscalización y avance de la implementación de esta normativa.

Según se detalla en la página oficial del Senado, el acuerdo “demanda a la Dirección del Trabajo incrementar el número de fiscalizaciones –incluidas aleatorias y no solo por denuncias– relacionadas con la inclusión laboral de personas en situación de discapacidad, con el fin de asegurar el cumplimiento efectivo de la ley”. 

A su vez, implementar un plan estratégico para aumentar las fiscalizaciones en el próximo año fiscal “el que debería considerar la asignación de recursos adicionales, la implementación de medidas de capacitación y el fortalecimiento de la colaboración con otros organismos competentes”. 

A lo anterior se suma inspecciones periódicas a las empresas que ya hayan pasado por dicho proceso anteriormente y que no cumplían con la normativa; informes de parte de la Dirección del Trabajo hacia el Senado respecto a dichos procedimientos (avances y resultados); y considerar incentivos a la empresas que se destaquen en inclusión laboral por parte del Ministerio del Trabajo. 

En lo que respecta al sector público, el proyecto llama “a que la Contraloría General de la República asuma un rol activo en la fiscalización del cumplimiento de esta norma.”  

María José Monsalve, encargada de Reclutamiento y Selección en Fundación Wazú aseguró que: «El principal problema que hemos visto respecto a esta ley es la falta de fiscalización, ya que lamentablemente muchas empresas aún no tienen como prioridad cumplir con esta norma, y lo único que queda es realizar una fiscalización efectiva para que se puedan poner al día en ese sentido».

Palabras claves: Senado, Chile, Proyecto de Ley, Ley 21015, fiscalización, Inclusión Laboral, PcD, Personas en Situación de Discapacidad

Fuente: https://www.senado.cl/de-personas-en-situacion-de-discapacidad-solicitan-asegurar-el 

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Autismo

Ley de Autismo: se inicia mesa técnica de educación para la correcta implementación de esta norma

La instancia está compuesta por diversas personas y agrupaciones de la sociedad civil, y tiene por objetivo la redacción de un documento que permita la correcta implementación de la Ley de Autismo en cuanto a temas de educación. 

 

A cinco meses de la promulgación de la ley de autismo, el viernes recién pasado se inició la mesa técnica de educación la que está compuesta por personas autistas, cuidadoras, docentes, cargos directivos en educación, equipo del Mineduc y agrupaciones de la sociedad civil.

Esta instancia, que tendrá una duración de seis meses, tiene por objetivo la redacción de un documento que contemple todas las directrices para la correcta implementación de la normativa 21.545 en relación al ámbito de la educación. 

Encabezada por el Ministerio de Educación, la idea es “identificar las barreras que enfrentan las personas con autismo en el acceso y participación en el sistema educativo”, según señalan en su cuenta oficial de Twitter.  

A través de esta Mesa Técnica, se busca «desarrollar un Plan de Implementación de la Ley TEA en Educación, constituido por un conjunto de acciones articuladas, transversales y progresivas que se despliegan desde el marco normativo vigente, los objetivos de desarrollo sustentable, y consecuentes con una perspectiva de Educación Inclusiva, Bienestar y Derechos Humanos» según el Ministerio.

Recordemos que la ley de autismo “establece la promoción de la inclusión, la atención integral y la protección de los derechos de las personas con Trastorno del Espectro Autista en el ámbito social, salud y educación”, por ello es muy relevante el trabajo que realizará esta mesa, ya que buscará que dicho principio sea llevado a cabo en todos los ciclos vitales. 

Es importante destacar que en esta mesa de trabajo existe una representación de un 38% de personas autistas y un 34% de cuidadoras, además de organizaciones y fundaciones, entre las que se encuentra Fundación Wazú.

Desde Fundación Wazú agradecemos poder ser parte de esta mesa, pudiendo aportar desde el trabajo que se realiza en nuestra área de educación y de alguna manera contribuir a la implementación de la ley.  

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Deporte adaptado

Básquetbol adaptado se toma Mall Plaza en entretenida jornada

Este fin de semana se realizó un torneo de exhibición de básquetbol 3×3 en silla de ruedas donde los participantes fueron apoyados por el público que visitó el Mall Plaza Vespucio. El evento fue organizado por Fundación Wazú y Force Training con el objetivo de promover el deporte adaptado e incentivar a que más personas lo practiquen y apoyen.

Una muy entretenida jornada deportiva se vivió al interior del Mall Plaza Vespucio con una exhibición de básquetbol en silla de ruedas que fue disfrutada por gente de todas las edades que se encontraba en el centro comercial.

El evento consistió en partidos de 3×3 (tres jugadores por lado, en un solo aro) y que iban alternando entre duelos de básquetbol tradicional y del adaptado. En la categoría de silla de ruedas los equipos participantes fueron Alphos, Leones, Pumas y Forajidos, siendo Alphos los campeones tras vencer en la final a Leones.

El sello inclusivo de jornada fue impulsado por Fundación Wazú junto a Force Training y tuvo el propósito de difundir y promover el deporte adaptado y destacando la importancia de la inclusión y accesibilidad en el deporte y en nuestra sociedad en general.

«Sabemos que el deporte es una actividad muy importante para cuidar nuestro cuerpo y mente, y en Wazú estamos convencidos que nadie puede quedar fuera por no estar las condiciones de accesibilidad. Por lo mismo queremos seguir visibilizando el deporte adaptado para que más personas en situación de discapacidad se motiven a practicar y seguiremos realizando este tipo de eventos en espacios abiertos donde toda la comunidad pueda disfrutarlo», declaró Peter Loch director de Fundación Wazú.

Una de las espectadoras quiso agradecer la instancia: «Nunca había visto algún deporte adaptado en vivo y lo encontré muy entretenido. No esperaba encontrarme con esto en el mall pero me quedé viendo y la verdad que lo disfrutamos mucho con mi hijo. Sería muy bueno que sigan haciendo estas actividades para acercar más el deporte en silla de ruedas o adaptado a la gente que a veces ni sabe que existe».

 

 

 

 

 

 

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