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Convivencia Escolar en Chile: un análisis sobre la construcción de comunidad frente a la violencia

Hace unas semanas me encontraba en un colegio particular pagado dando una capacitación sobre la Ley de Autismo. Al cierre, mientras los funcionarios compartían sus legítimas inquietudes sobre la temática, hice un comentario que —por falta de tiempo para contextualizar— quizá no fue del todo comprendido: dije que, como apoderados, debíamos asumir la probabilidad de que, en algún momento, nuestros hijos e hijas recibieran un golpe en el contexto escolar.

Hice esta reflexión ante el reclamo de padres y madres de niños aparentemente sin mayores necesidades de apoyo, que se veían afectados por párvulos o estudiantes autistas en momentos de crisis. Aclaré, por cierto, que no es lo mismo una agresión entre pares en el contexto del aprendizaje socioemocional propio de su desarrollo, que la misma acción por parte de un estudiante de cursos mayores.

Esta situación me recordó cuando nos llamaron del jardín infantil de mi hijo. La educadora, agobiada, nos explicó que el niño había sufrido un “accidente” y estaba triste, por lo que debíamos retirarlo antes. Para mí fue un alivio cuando aclaró el tipo de incidente: había sido mordido por un compañerito. Parecía más preocupada ella que nosotros; comprendo que los apoderados no suelen reaccionar bien ante estos episodios. Personalmente, como educadora Waldorf con años de experiencia en el nivel, lo consideré algo esperable.

Me generaba más inquietud la situación inversa: que mi hijo fuera quien agrediera a otros. Por mucho que uno supervise a los niños y niñas constantemente, es casi imposible evitar estas situaciones. Si bien esto es más fácil de comprender en educación parvularia, la esencia del conflicto se mantiene a lo largo de toda la escolaridad, aunque cambie su naturaleza.

La convivencia escolar armónica no puede definirse simplemente como la ausencia de conflicto, sino como un proceso dinámico de construcción de comunidad. Esta comprensión es fundamental: la buena convivencia no es un estado de quietud impuesta por reglamentos, sino una dinámica viva de relaciones humanas donde la tensión surge naturalmente en el proceso de aprendizaje socioemocional.

En este sentido, el conflicto debe abordarse como una oportunidad pedagógica crítica que permite a párvulos y estudiantes (así como a los adultos) aprender a relacionarse de manera adaptativa a través de la empatía, la negociación y la reparación de vínculos. 

Sin embargo, nuestra sociedad enfrenta una contradicción profunda: mientras existe un escándalo generalizado ante la agresión física (lo cual es comprensible), se tiende a naturalizar formas silenciosas y devastadoras de violencia psicológica, como el desprecio, el aislamiento y la estigmatización de quienes son percibidos como diferentes.

Es imperativo validar el temor y la preocupación de las familias respecto a que sus hijos e hijas no sean víctimas de agresiones en el contexto escolar, pero es igualmente urgente que observemos todos los tipos de violencia, no solamente los más evidentes. Para que los establecimientos sean espacios de protección, la mirada pública y estatal debe desplazarse desde el desenlace fatal que acapara titulares —como el trágico ataque en Calama— hacia el proceso silencioso de exclusión y soledad crónica que antecede a tales estallidos.

Violencia Escolar como Reflejo de la Violencia Social

La evidencia recolectada en la última década sugiere que la actual crisis de convivencia en los establecimientos educacionales no es un fenómeno aislado, sino un síntoma de violencia social sistémica. Las aulas se han convertido en la caja de resonancia de tensiones macroestructurales: el aumento de la criminalidad, la fragilidad de los vínculos familiares y la exposición a entornos digitales sin supervisión.

En este escenario, la soledad infantil emerge como un factor crítico, exacerbado por jornadas laborales extensas y un estrés socioeconómico que erosiona la capacidad de contención de padres, madres y cuidadores.

En este contexto, la neuropsiquiatra infanto-juvenil Amanda Céspedes sostiene que el concepto tradicional de «violencia escolar» es equívoco y potencialmente peligroso. Para la experta, esta terminología traslada la responsabilidad de forma exclusiva a las instituciones educativas, omitiendo que se trata de una violencia que los estudiantes traen desde su entorno (Montes, 2026).

Esta dinámica se nutre de la agresividad en el espacio público, el debilitamiento de las figuras de autoridad y un bombardeo mediático de contenidos violentos que niños, niñas y adolescentes consumen sin una mediación adulta que les permita procesarlos críticamente.

Los datos respaldan esta preocupación. Según el Observatorio Niñez Colunga & Centro Justicia y Sociedad UC (2024), la violencia contra la niñez en Chile ha mostrado una evolución alarmante, con retrocesos significativos tras la pandemia.

A pesar de los esfuerzos normativos, la violencia física persiste en niveles críticos, mientras que la agresión psicológica muestra un incremento sostenido, con un impacto más agudo en niñas y adolescentes mujeres.

Además, los estudiantes en situación de discapacidad enfrentan un mayor riesgo, presentando prevalencias significativamente más altas en casi todas las categorías de abuso, incluyendo las diferentes formas de violencia escolar y entre pares.

Salud mental, neurodivergencia e inclusión

El trágico incidente ocurrido en marzo de 2026 en Calama, donde un joven de 18 años atacó a su comunidad escolar, ofrece una lección dolorosa sobre las consecuencias de invisibilizar las necesidades de salud mental en la población socialmente vulnerable, como es el caso de niños, niñas y jóvenes neurodivergentes.

Aunque el debate mediático se centró en el acto violento, un análisis profundo revela una trayectoria de años de exclusión que el sistema no supo acompañar: la soledad crónica marcó su tránsito por el sistema escolar.

No es normal que un estudiante curse toda su escolaridad sin construir un solo vínculo de amistad genuino. Según relata la madre de Hernán (Chilevisión, 2026), el joven sufría por la exclusión de los hitos sociales propios de la edad y por un bullying persistente.

Ella relata haber solicitado apoyo a los profesores para la integración social de su hijo en reiteradas ocasiones, recibiendo atención únicamente de una psicopedagoga. En su testimonio, comenta cómo Hernán cargaba con la etiqueta de “niño TEA”, revelando una mirada patologizante del autismo que se tradujo en la dolorosa y frecuente expresión del joven: “El TEA me cagó la vida”.

Sobre esto último, la comunidad de adultos autistas —a la cual pertenezco— ha insistido vehementemente en el riesgo de estigmatizar a niños, niñas y jóvenes como “personas TEA”: una persona no puede ser un trastorno.

Si vamos a posicionarnos desde la mirada de la patología, que entiende el autismo como un trastorno del neurodesarrollo, lo correcto sería referirnos a «personas con TEA»; sin embargo, la cotidianidad de las comunidades educativas nos demuestra que se ha normalizado llamar a este grupo simplemente como “niños TEA”. Esto también debería escandalizarnos.

Respecto al caso de Calama, es imperativo distinguir entre los daños derivados de una desregulación emocional y aquellos que nacen de una planificación consciente. En una crisis de desregulación, especialmente en individuos autistas, no existe premeditación; el sistema nervioso colapsa frente a un entorno que supera su capacidad de procesamiento.

Sin embargo, cuando el entorno es hostil y la salud mental se deteriora sin intervención, el malestar puede escalar hacia conductas premeditadas alimentadas por el resentimiento y el aislamiento social. Entender esta distinción es crucial para dejar de criminalizar la neurodivergencia y empezar a gestionar los entornos escolares de manera profunda, preventiva y proactiva.

Hacia una convivencia corresponsable

Comencé esta nota mencionando mi intervención en una capacitación donde señalé que, como apoderados, debíamos asumir la probabilidad de que, en algún momento, nuestros hijos fueran agredidos en el contexto escolar.

Hoy mantengo mi postura. La convivencia en la diversidad implica reconocer que todos los miembros de la comunidad educativa cometerán, en algún punto, errores en sus interacciones. La capacidad adaptativa de un colegio no se mide por la ausencia de roces, sino por la solidez de sus vínculos para prevenir, contener y restaurar las relaciones cuando el conflicto ocurre.

Erradicar el acoso, la discriminación y la violencia es una responsabilidad compartida por todos los actores del sistema, incluyendo a padres, madres y apoderados de aquellos que quizá no golpean ni gritan, pero que en sus actitudes, gestos o silencios, por sutiles que parezcan, excluyen.

Al respecto, la nueva Ley 21.809 sobre convivencia, buen trato y bienestar es una noticia alentadora: robustece los equipos de convivencia y las obligaciones del Estado en la promoción del bienestar socioemocional. Esto incluye la creación del Programa de Bienestar Socioemocional Escolar, a cargo de la nueva división homónima de la Junaeb.

Esta iniciativa pretende potenciar la sana convivencia a través de experiencias que fortalezcan el sentido de pertenencia y la cohesión grupal, mediante talleres deportivos, culturales y científicos.

En última instancia, el éxito de estas nuevas normativas y programas no dependerá solo de los recursos técnicos, sino de nuestra capacidad como adultos para cambiar la mirada: Sólo cuando comprendamos que el bienestar de mi hijo o hija está indisolublemente ligado al bienestar de su compañero o compañera —incluyendo a aquel con necesidades específicas de apoyo— podremos decir que estamos construyendo una verdadera comunidad. La convivencia no es un reglamento que se cumple, es un tejido que se cuida día tras día.

Magda Montero,

Líder del Área de Educación Inclusiva de Fundación Wazú

Fuentes citadas

Chilevisión. (21 de abril de 2026). «TENGO RESPONSABILIDAD»: Habló mamá de joven que atacó en colegio de Calama – Contigo en la Mañana [Archivo de Vídeo]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=rIFAPMgC7GY 

Montes, Rocío (6 de abril de 2026). Amanda Céspedes, neuropsiquiatra infanto-juvenil: «No comparto el concepto de violencia escolar, esta es una violencia social». El País. https://elpais.com/chile/2026-04-06/amanda-cespedes-neuropsiquiatra-infanto-juvenil-no-comparto-el-concepto-de-violencia-escolar-esta-es-una-violencia-social.html 

Observatorio Niñez Colunga & Centro Justicia y Sociedad UC (2024). Agenda Violencia Contra la Niñez: Panorama de los últimos 10 años.

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Mujeres

8M: Fundación Wazú advierte sobre la invisibilización de mujeres con discapacidad

En Chile, más del 21% de las mujeres adultas vive con algún tipo de discapacidad, una cifra significativamente mayor que en los hombres. Fundación Wazú advierte que muchas de ellas enfrentan doble discriminación: por género y por discapacidad.

En el marco del Día Internacional de la Mujer, Fundación Wazú hizo un llamado a visibilizar la realidad de las mujeres en situación de discapacidad en Chile, una población que enfrenta barreras estructurales en ámbitos como la educación, el empleo, la salud y la vida social.


Según el III Estudio Nacional de Discapacidad (ENDIDE), más de 2,7 millones de personas adultas viven con discapacidad en el país, y la prevalencia es mayor en mujeres: 21,9% de las mujeres adultas presenta algún tipo de discapacidad, frente al 13,6% de los hombres.


A esto se suma una realidad poco visibilizada: muchas mujeres reciben diagnósticos de neurodivergencia —como autismo o déficit atencional— recién en la adultez, luego de años de adaptación silenciosa a entornos que no consideran sus necesidades.


Ese fue el caso de Constanza Figueroa, periodista de Fundación Wazú, quien descubrió que está dentro del espectro autista después de que su hija recibiera el mismo diagnóstico.


“En Chile todavía se romantiza mucho la idea de la mujer que puede hacerlo todo. La mujer superpoderosa. Pero esa expectativa es agotadora para cualquier mujer, y más aúnpara quienes somos neurodivergentes”, señala.


Diagnósticos tardíos y adaptación silenciosa.

Durante décadas, los criterios de diagnóstico del autismo estuvieron centrados principalmente en hombres y niños, lo que provocó que muchas niñas y mujeres aprendieran a camuflar o compensar sus diferencias, retrasando el diagnóstico hasta la adultez.


Constanza relata que durante su infancia y adolescencia nadie sospechó que pudiera estar dentro del espectro.
“Como no tenía problemas en el colegio ni generaba conflictos, nadie pensó que podía haber algo distinto. Pero yo vivía con ansiedad desde muy pequeña y siempre me sentí diferente”, explica.


El diagnóstico llegó años después, en medio del proceso de acompañamiento a su hija. Mujeres, cuidados y sobrecarga invisible
La situación se vuelve aún más compleja cuando se consideran las responsabilidades de cuidado. En Chile, 8 de cada 10 personas que cuidan a familiares con discapacidad son mujeres, muchas veces familiares directas que deben reorganizar completamente su vida personal y laboral.


Desde Fundación Wazú advierten que esta realidad revela una doble carga estructural que afecta especialmente a las mujeres con discapacidad o a quienes crían hijos e hijas neurodivergentes.


Inclusión con perspectiva de género

Para la organización, avanzar hacia una sociedad realmente inclusiva implica reconocer que la discapacidad no se vive igual para hombres y mujeres.


“Hablar de inclusión también es reconocer la diversidad dentro de las propias experiencias de las mujeres”, señalan desde la fundación.
Constanza lo resume desde su propia experiencia: “Muchas veces cuando dices que eres autista la gente responde: ‘pero trabajas, tienes una profesión, tienes una hija’. Como si el autismo tuviera una sola forma de existir. La diversidad también existe dentro del espectro”.


En este 8 de marzo, Fundación Wazú hizo un llamado a incorporar una mirada de género en las políticas de discapacidad, promoviendo mayor acceso a diagnósticos oportunos, redes de apoyo y espacios de participación para mujeres en situación de discapacidad.


“La inclusión real comienza cuando dejamos de pensar que todas las mujeres viven las mismas experiencias”, concluyen desde la organización.

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Educación

Ministerio de Educación abre postulaciones para habilitar salas sensoriales para estudiantes autistas

Esta iniciativa permitirá a escuelas municipales implementar espacios físicos, estrategias pedagógicas y de apoyo socioemocional para acompañar a estudiantes autistas y a quienes presenten episodios de desregulación emocional.

Enmarcada en la implementación de la ley 21.545, también conocida como “Ley TEA” es que el Ministerio de Educación abrió una convocatoria para establecimientos municipales de educación para recibir ayudas económicas para la implementación de salas sensoriales.

La iniciativa, que alcanza la cobertura de 223 comunas a lo largo del país, busca implementar mejoras en la infraestructura escolar para responder de manera efectiva a los desafíos de inclusión de estudiantes autistas. 

Respecto a la convocatoria, el ministro de Educación, Nicolás Cataldo, declaró que la inversión es “cercana a los mil millones de pesos y están dirigidos al mundo de la educación municipal; y en función de cómo vengan las postulaciones vamos a evaluar también aumentar los recursos de manera tal de llegar a un alcance mayor”. 

Para la postulación, que se encuentra abierta hasta el próximo 2 de octubre, los sostenedores deberán cumplir con requisitos pedagógicos como: contar con equipo de Integración Escolar, protocolo de regulación emocional y conductual (protocolo DEC) y con encargado/a de convivencia educativa.  

Los detalles de la postulación serán publicados próximamente a través de los canales oficiales del Ministerio de Educación.

Sobre el espacio donde poder implementar el aula sensorial, desde Mineduc recomiendan que sea en primer piso, para accesibilidad universal; cercana a oficinas PIE y equipos de convivencia, lejos de zonas ruidosas.  

Entre las mejoras que se pueden realizar con el aporte estatal están: 

  • Iluminación LED cálida regulable, con sistema dimmer.
  • Pisos blandos (vinílicos o de caucho).
  • Ventanas con doble vidrio tipo termopanel para mejor aislamiento acústico.
  • Climatización silenciosa con sistemas split frío-calor, junto con ventilación natural cuando sea posible.
  • Puertas de acceso universal y nivelación de umbrales.
  • Paneles fonoabsorbentes para acondicionamiento acústico.
  • Revestimiento blando en muros y pintura interior lavable.
  • Cortinas blackout para controlar la entrada de luz.
  • Fijaciones seguras para elementos colgantes.
  • Cierre suave en puertas abatibles.
  • Elementos de seguridad como protectores de esquinas y de enchufes.

Fuente: https://www.mineduc.cl/ministerio-de-educacion-presenta-convocatoria-para-habilitar-aulas-sensoriales-en-establecimientos-municipales/ 

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Inclusión

Mall Plaza se suma a la hora silenciosa para ofrecer una experiencia más tranquila y respetuosa a personas neurodivergentes

Esta iniciativa se comenzó a aplicar en el Mall Plaza Los Dominicos y consiste, principalmente, en disminuir los estímulos sensoriales y capacitar en estos temas a los trabajadores que atienden clientes.

Con el objetivo de brindar un espacio más cómodo a quienes viven dentro del espectro autista y/o tienen alguna hipersensibilidad sensorial, es que Mall Plaza Los Dominicos implementó la “Hora silenciosa”.

En el rango horario de 10:30 a 11:30 de la mañana el recinto comercial reduce estímulos como sonidos e iluminación, además de entregar audífonos de cancelación de ruido en el módulo de atención al cliente para quienes los requieran, y de establecer baños preferenciales.

Junto con eso, el personal de Mall Plaza Los Dominicos, junto a colaboradores de tiendas, han sido capacitados en neurodiversidad y atención inclusiva.

Al respecto, Juliana Correal, subgerente ESG de Mall Plaza, declaró que “la Hora Silenciosa es parte de nuestro compromiso por avanzar en inclusión y seguir trabajando por un centro comercial más humano, más abierto y más respetuoso. Es por eso, que también agradecemos a la municipalidad de Las Condes por invitarnos a ser parte de una comuna más inclusiva”.

Por su parte la alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín, valoró la iniciativa. “Estoy agradecida de que Mall Plaza se haya unido a esta cruzada y no solo unido, sino que haya tomado la decisión de tener esta hora, todos los días. Porque va a permitir que familias, niños y adolescentes puedan venir a comprar con la seguridad de que si hay mucho ruido o algo que les molesta, van a contar con estos audífonos”.

Fuente: https://www.theclinic.cl/2025/06/19/hora-silenciosa-mall-plaza-se-suma-a-iniciativas-para-apoyar-a-clientes-tea-y-ofrecera-una-experiencia-mas-tranquila-y-respetuosa/

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Autismo

Ya no sería TEA»: Real Academia Nacional de Medicina de España dejará de considerar al autismo como un trastorno

Desde la entidad mencionan que los términos como ‘condición del espectro autista’ o ‘identidad autista’ son una mejor alternativa, y que el término “trastorno” debe ser utilizado para personas que requieran atención médica o de otro tipo.

Un gran paso desde el mundo de las ciencias es el que está dando la Real Academia Nacional de Medicina de España (Ranme) -que asesora e informa sobre aspectos relacionados con las ciencias médicas y de la salud al servicio de la sociedad- respecto al autismo y la controversia sobre su clasificación como trastorno del neurodesarrollo.

Aunque es una lucha que se está dando hace tiempo desde el mundo del activismo, pocas son las manifestaciones claras desde las y los especialistas que abordan el nuevo paradigma donde se utilizan las terminologías Condición del Espectro Autista o Espectro Autista para quienes viven dicha discapacidad. 

Sin embargo, como aclara la coordinadora de Servicios de Apanate —Asociación Canaria del Espectro del Autismo (en España) — Elisa Hernández, no se trata de un tema nuevo. «Ya hace tiempo que se viene escuchando la preferencia de algunas personas a que se refieran a sí mismas con los términos EA o autista, y no TEA porque consideran que no tienen un trastorno», sentencia.

Es por ello que desde la Ranme consideran que la comprensión del autismo ha cambiado de manera sustancial desde su descripción por primera vez. De hecho, investigaciones recientes consideran el autismo como un desarrollo neurológico atípico, pero no necesariamente patológico y con una base genética muy compleja

A lo anterior agregan que no todas las personas presentan rasgos evidentes de la condición, preponderando en muchos casos el denominado “camuflaje” para evitar un rechazo social y teniendo como consecuencia una falta oportuna de diagnóstico. 

Aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) siguen incluyendo el autismo dentro de los trastornos del neurodesarrollo, la determinación de la Ranme marca un precedente para la futura mirada desde la medicina respecto a esta condición cada vez más visibilizada. 

Fuente: https://www.eldia.es/sociedad/2025/05/05/autismo-sera-trastorno-real-academia-116897004.html 

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Inclusión

Unimarc se suma a inclusión de neurodivergencias implementando la “hora silenciosa” en sus locales 

Esta iniciativa ya se está aplicando en 132 de sus locales y consiste, principalmente, en disminuir los estímulos sensoriales y capacitar en estos temas a los trabajadores que atienden clientes.

Hace un tiempo ya se viene conociendo la implementación de la “hora del silencio” en diversas tiendas en nuestro país, entre ellas de venta de materiales de construcción y supermercados, sumándose ahora la cadena Unimarc.

La idea tuvo su inició en la comuna de Traiguén, Región de La Araucanía, lo que fue replicado en distintos locales a lo largo del país alcanzado hasta la fecha 132 locales. El espacio horario funciona todos los días de 15 a 16 horas, donde las personas pueden ser testigos de la disminución de estímulos como sonidos, luces, la habilitación de una caja exclusiva con disminución de ruido, siendo un ambiente apto para autistas y personas con diversidad sensorial. 

Al respecto, Gerardo Salinas, gerente de Personas de Unimarc, declaró que “el compromiso de Unimarc con la inclusión no solo está, sino que aumenta. La “Hora Silenciosa” comenzó el año pasado y tenemos como meta seguir creciendo, llegando a más tiendas y abarcando más regiones, llevando la inclusión a todo el país”.

Desde la empresa explicaron que, además de dichas adecuaciones, se realizan capacitaciones para las y los trabajadores de Unimarc quienes trabajan en las salas atendiendo a clientes, con el fin de que conozcan más respecto al Espectro Autista. 

Fuente: https://www.theclinic.cl/2025/04/30/hora-silenciosa-la-medida-que-tomo-unimarc-para-apoyar-a-sus-clientes-con-tea-y-que-ya-se-implementa-en-100-supermercados-del-pais/ 

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Autismo

Conoce los ajustes razonables más utilizados en la inclusión laboral de personas autistas

Este 2 de abril es el Día Mundial de la Concienciación sobre el Autismo y desde Fundación Wazú te compartimos una guía de Ajustes Razonables a considerar en ambientes laborales en los que participen personas en el espectro autista.

¿Qué son los Ajustes Razonables?

Son modificaciones necesarias para garantizar la igualdad de oportunidades para las personas en situación de discapacidad.

En los espacios de trabajo, es fundamental poder realizar estos ajustes para que las personas autistas puedan desempeñarse en igualdad de condiciones que el resto.

Te compartimos algunos ejemplos:

Tipo de AjusteAjuste Razonable
Estructura comunicativa y de trabajo:• Brindar instrucciones claras y precisas, idealmente por escrito y con apoyo visual.

• Dar aviso anticipado de cambios en funciones y roles, cambios en horarios y calendarización de actividades, o cualquier otro cambio que afecte la rutina o estructura laboral.

• Idealmente y según la necesidad de la persona mantener una rutina laboral estable, sin tantos cambios en tareas o funciones.
Ambiente sensorial:• Uso de audífonos de cancelación de ruido.

• Regulación de la iluminación.

• Reubicar al trabajador/a en un puesto laboral físico con menor exposición a estímulos sensoriales intensos, tales como; ruidos excesivos, luces brillantes, olores intensos, entre otros factores ambientales, y según las necesidades individuales de cada persona.
Capacitación y apoyo del entorno:• Capacitar al equipo de trabajo en temáticas de neurodiversidad en general o en estrategias de comunicación asertiva para interactuar con personas autistas.

• Algunas personas autistas pueden requerir, especialmente al inicio de su proceso de inclusión laboral, el acompañamiento de un “apoyo natural”, figura quien generalmente es un/a compañero/a del equipo quien brinda apoyo, orientación, resuelve consultas y guía a la persona autista dentro de la organización, este apoyo por lo general se reduce en la mayoría de los casos de forma gradual, aunque en algunos casos puede ser necesario mantenerlo de forma permanente, según las necesidades individuales de cada persona, importante mencionar que este ajuste razonable no es impuesto, sino que requiere del consentimiento y aceptación de la persona.

Brindar la confianza y el espacio suficiente para que el trabajador/a pueda paulatinamente incorporarse en dinámicas sociales que le generen dificultades, tales como; almuerzos, actividades extraprogramáticas, entre otros, su inclusión en dichas actividades se debe realizar sin presionar a la persona y según sus tiempos y necesidades.
Flexibilidad de la jornada de trabajo:• Brindar flexibilidad en cuanto al horario de entrada y de salida.

• Modalidades de trabajo hibridas o teletrabajo.

• Permitir descansos o pausas breves cuando la persona necesite autorregularse a nivel sensorial.

Peter Loch, director de Fundación Wazú, destacó que “la inclusión laboral de personas autistas es un desafío y una oportunidad para construir espacios de trabajo más diversos y equitativos. Este tipo de adecuaciones, como los Ajustes Razonables,  inspiran equipos más creativos, que incluyen una perspectiva más amplia, al contar voces diversas”.

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Educación

Violencia escolar: un problema sistémico que nos interpela a todos

Este lamentable suceso ocurrido en el Liceo Bicentenario de Excelencia de Trehuaco nos llama a una reflexión urgente.

Columna escrita por Alejandro Wasiliew Conget, Docente y Diseñador de proyectos educativos en Fundación Wazú

A medida que se adicionan antecedentes del reciente caso de agresión de un estudiante autista a su profesora en el Liceo Bicentenario de Excelencia de Trehuaco, Región de Ñuble, más nos confronta una realidad insoslayable: la violencia en las aulas no es un hecho aislado, sino un síntoma de un problema estructural más profundo.

Para comprender este suceso desde una perspectiva amplia, es necesario analizarlo desde un enfoque sistémico, integrando el paradigma de la neurodiversidad y la violencia como un modo de actuar que se aprende.

Desde la perspectiva sistémica, la violencia en la escuela puede entenderse como parte de una dinámica disfuncional que involucra a todos los actores del sistema. En consideración de ello, la agresión del estudiante no puede ser vista simplemente como un acto meramente individual, sino como la expresión de una problemática relacional, donde los roles y las respuestas del mundo adulto (docentes, directivos, padres) juegan un papel clave.

Si la escuela no logra ser un entorno comprensivo y amable, si no es capaz de establecer canales de comunicación y contención efectivos, los conflictos pueden escalar hasta manifestaciones extremas de violencia, tal como ocurrió. En este caso, la pregunta clave es: ¿qué estructuras escolares han contribuido a que el estudiante haya respondido de forma violenta?

Para profundizar más en esta perspectiva, el modelo ecológico de Bronfenbrenner nos permite ampliar la mirada y comprender cómo distintos niveles del entorno impactan en la conducta de los estudiantes. En el microsistema, las relaciones inmediatas con la familia y los docentes influyen directamente en el desarrollo de los niños, niñas y jóvenes. Si en este nivel existen antecedentes de violencia, sea explícita o simbólica, es probable que el estudiante adopte estrategias agresivas.

Con relación a este aspecto, cabe mencionar que –sin pretender asignar culpabilidades– la profesora agredida había expresado previamente rechazo por el estudiante autista (“si tú no escribes, no me sirves en la sala”, “eso a ti no te importa, cuando necesitemos abogados, te hablamos”).

Por otra parte, la educadora, que sufrió una fractura de cráneo producto de los golpes, muy probablemente no estaba ajena al agobio laboral que aqueja a un alto porcentaje de los docentes. En el mesosistema, la calidad del vínculo entre la escuela y la familia es determinante para la prevención de conflictos. En el exosistema, las políticas educativas y la precarización de la enseñanza pueden generar un ambiente hostil que favorece la agresión, lo cual corre tanto para personas neurodivergentes como neurotípicas.

Finalmente, el macrosistema, que abarca los valores culturales y sociales, nos lleva a reflexionar sobre cómo la sobreexposición y la normalización de la violencia en los medios de comunicación, en las redes sociales y en la sociedad influyen en la conducta de los estudiantes.

Es fundamental entender que la violencia no es solo una reacción impulsiva, sino una respuesta que se desarrolla a partir de estructuras cognitivas, de esquemas o secuencias de acción aprendidos en la interacción social. También, que no es una característica del autismo. Los niños, niñas y jóvenes, en general, construyen su conocimiento a través de experiencias y esquemas mentales que pueden reforzar patrones violentos si estos son modelados por el entorno.

Si un estudiante ha vivido en contextos inmediatos o más amplios donde la agresión es una estrategia exitosa para resolver conflictos, es probable que internalice esa secuencia de acción. Al respecto, cabe enfatizar el papel del aprendizaje como un fenómeno mediado por otros: las respuestas agresivas pueden ser reforzadas o transformadas según las herramientas y mediaciones que el entorno educativo proporcione.

En este sentido, ¿qué medidas preventivas desarrolló la escuela para evitar interacciones violentas? ¿Se cuenta con modelos de detección y resolución no-violenta de conflictos? A estas preguntas agrego una afirmación: el Liceo Bicentenario de Excelencia de Trehuaco no cuenta con un Protocolo de Desregulación Emocional y Conductual, lo cual representa un grave incumplimiento de lo establecido en la Ley de Autismo N°21.545. 

Desde el paradigma de la neurodiversidad, este caso también debe llevarnos a cuestionar cómo el sistema educativo responde a las diversas formas de procesamiento cognitivo y emocional de los estudiantes.

La realidad es que muchas escuelas no cuentan con los recursos ni la capacitación necesaria para atender a estudiantes con necesidades específicas de apoyo educativo. La falta de estrategias adecuadas para comprender y regular las emociones puede conducir a reacciones violentas que podrían haberse prevenido con un enfoque más inclusivo y comprensivo.

La respuesta ante la deuda de preparación de las instituciones educativas, así como de mayor respaldo a entregar por parte del Ministerio de Educación, debe estar animada por la certeza de que las escuelas tienen una función social primordial: enseñarnos a vivir juntos y juntas. Desde esta perspectiva, la inclusión de un estudiantado diverso en su funcionamiento neurocognitivo es fundamental. 

Este lamentable suceso ocurrido en el Liceo Bicentenario de Excelencia de Trehuaco nos llama a una reflexión urgente. No basta con sancionar al estudiante o exigir mayor seguridad en las escuelas; es fundamental recorrer el camino largo de transformación de las estructuras que perpetúan la violencia.

Esto implica fortalecer la formación docente en estrategias de manejo de conflictos y la atención de un estudiantado necesariamente diverso, promover una educación emocional efectiva desde la infancia y garantizar que las políticas educativas se contextualicen realmente en las comunidades.

También, lleva a que nos preguntemos qué mundo les estamos brindando los adultos a los niños, niñas y jóvenes, autistas y no autistas, para desplegar su desarrollo personal. Solo así podremos aspirar a una escuela que sea un espacio de aprendizaje, respeto y contención para todos.

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Educación

Educación superior inclusiva: La deuda del sistema educativo chileno

Es esencial que las Instituciones de Educación Superior (IES) aborden las barreras actitudinales y superen estereotipos negativos sobre lo que son capaces de lograr las personas en situación de discapacidad. Además, deben asegurarse que la información sobre los procesos de postulación y matrícula sea clara, accesible y comprensible, adaptada a diversas necesidades.

Columna escrita por Alejandro Wasiliew Conget, Docente y Diseñador de proyectos educativos en Fundación Wazú

Hace algunos días conocimos el caso de Benjamín Rivas, un joven de Curanilahue que obtuvo 1.000 puntos en la PAES de Matemáticas. Junto a él, otros dos estudiantes con discapacidad se han convertido en la primera generación de egresados con puntajes nacionales, quienes pueden haber cursado su trayectoria educativa completa con el apoyo del Programa de Integración Escolar (PIE).

La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, ratificada por Chile en 2008, establece que los Estados deben garantizar el acceso de las personas con discapacidad a la educación superior en igualdad de condiciones. En Chile, este derecho está respaldado por la Ley Nº 20.422.

El acceso a la educación superior implica diversas etapas, desde la preparación y rendición de la Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES) hasta la matrícula y la transición a la vida estudiantil. Para garantizar el éxito de las personas con discapacidad que logran ingresar a la educación superior, se deben crear oportunidades y condiciones que permitan la participación en igualdad de condiciones.

Aunque el DEMRE ha logrado avances en accesibilidad para la PAES, aún existen barreras en los procesos de postulación y matrícula. Las principales limitaciones incluyen barreras actitudinales (es decir, de las personas que trabajan en las instituciones), informativas físicas, que juntas dificultan el acceso y la participación de las personas con discapacidad y neurodivergentes. Esto no solo es discriminatorio, sino que también va en contra de la normativa vigente.

Es esencial que las instituciones de educación superior (IES) aborden las barreras actitudinales y superen estereotipos negativos sobre lo que son capaces de lograr las personas en situación de discapacidad. Además, deben asegurarse que la información sobre los procesos de postulación y matrícula sea clara, accesible y comprensible, adaptada a diversas necesidades.

Las IES también deben garantizar que los requisitos para acreditar la condición de discapacidad sean simples y accesibles, y que la infraestructura sea adecuada, con rampas, ascensores y baños accesibles. Para la población neurodivergente, también es importante controlar aspectos como el exceso de ruido o la iluminación intensa.

Si bien se han logrado avances, los procesos de matrícula, permanencia y por sobre todo el egreso siguen siendo desafiantes para las personas con discapacidad. Es urgente que el Ministerio de Educación y la Subsecretaría de Educación Superior proporcionen orientaciones específicas para asegurar que la autonomía de las IES no afecte el derecho universal a la educación de estas personas.

Avanzar en educación inclusiva es prioridad, y no se puede seguir retrasando. El talento y esfuerzo de Benjamín, así como el de todas las personas con discapacidad que logran entrar a la educación superior, no puede perderse porque esta no cuenta con condiciones para poder brindarles una experiencia educativa de calidad.

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Nacional

Festival de Viña 2025 contará con su versión más inclusiva y accesible de la historia

Entre las nuevas medidas anunciadas por la organización del festival, se contará con un espacio acondicionado para personas en el espectro autista, transmisión completa en lengua de señas, y aumento de espacios reservados para usuarios de silla de ruedas.

De acuerdo a un comunicado oficial emitido por Mega y Bizarro, uno de los temas a tratar con urgencia tiene que ver con la inclusión.

“En el desafío de tener un festival inclusivo para todas las audiencias, nos hemos propuesto generar un espacio específicamente adaptado junto con acciones destinadas para este efecto”, comenzaron informando.

Espacio de calma y regulación

En primer lugar, se contará con un espacio especial para personas diagnosticadas en la condición del espectro autista. Esta será una zona que tendrá como objetivo disponer de un espacio adaptado en el cual existan las condiciones óptimas de calma, mediante regulación acústica y visual.

  • El espacio estará acondicionado con insonorización y ambientación amable y acogedora.
  • Esta área tendrá la asistencia de personal especializado para atender a quienes lo ocupen.
  • Los resultados de este programa serán entregados una vez finalice el festival.
  • Este proyecto será diseñado, construido e implementado gracias al presupuesto de obras de desarrollo incluido en la licitación del Festival de Viña del Mar.

Señal exclusiva en lengua de señas

Por primera vez en la historia del festival, tanto la Gala como las 6 noches de Viña 2025 tendrán una señal de televisión exclusiva con una completa interpretación en lengua de señas para la población sorda de nuestro país, que alcanza las cerca de 800 mil personas.

Además, se contará con la ampliación del recuadro de traducción de lengua de señas en toda la transmisión del festival a través de la señal.

Esta completa cobertura para personas sordas se podrá ver por la señal Mega 2 (9.2 en señal abierta de aire). para conocer cómo puedes sintonizar esta señal, acá te explicamos.

Más espacio para sillas de ruedas

Otro de los planes es la ampliación de aforo de espacios para usarios de sillas de ruedas para un total de 20 cupos, lo que significa el doble de la capacidad original.

También se promete tener un camino asfaltado destinado a personas con movilidad reducida desde el acceso al parque Quinta Vergara hasta el anfiteatro.

Y la señalización especial permanente para facilitar el acceso y circulación de sus usuarios. Este proyecto será diseñado, construido e implementado gracias al presupuesto de obras de desarrollo incluido en la licitación del Festival de Viña del Mar.

Fuente: www.fmdos.cl

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