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Inclusión

Mall Plaza se suma a la hora silenciosa para ofrecer una experiencia más tranquila y respetuosa a personas neurodivergentes

Esta iniciativa se comenzó a aplicar en el Mall Plaza Los Dominicos y consiste, principalmente, en disminuir los estímulos sensoriales y capacitar en estos temas a los trabajadores que atienden clientes.

Con el objetivo de brindar un espacio más cómodo a quienes viven dentro del espectro autista y/o tienen alguna hipersensibilidad sensorial, es que Mall Plaza Los Dominicos implementó la “Hora silenciosa”.

En el rango horario de 10:30 a 11:30 de la mañana el recinto comercial reduce estímulos como sonidos e iluminación, además de entregar audífonos de cancelación de ruido en el módulo de atención al cliente para quienes los requieran, y de establecer baños preferenciales.

Junto con eso, el personal de Mall Plaza Los Dominicos, junto a colaboradores de tiendas, han sido capacitados en neurodiversidad y atención inclusiva.

Al respecto, Juliana Correal, subgerente ESG de Mall Plaza, declaró que “la Hora Silenciosa es parte de nuestro compromiso por avanzar en inclusión y seguir trabajando por un centro comercial más humano, más abierto y más respetuoso. Es por eso, que también agradecemos a la municipalidad de Las Condes por invitarnos a ser parte de una comuna más inclusiva”.

Por su parte la alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín, valoró la iniciativa. “Estoy agradecida de que Mall Plaza se haya unido a esta cruzada y no solo unido, sino que haya tomado la decisión de tener esta hora, todos los días. Porque va a permitir que familias, niños y adolescentes puedan venir a comprar con la seguridad de que si hay mucho ruido o algo que les molesta, van a contar con estos audífonos”.

Fuente: https://www.theclinic.cl/2025/06/19/hora-silenciosa-mall-plaza-se-suma-a-iniciativas-para-apoyar-a-clientes-tea-y-ofrecera-una-experiencia-mas-tranquila-y-respetuosa/

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Asperger Autismo Diversidad Educación Inclusión

Joven con Asperger al que su psiquiatra le dijo que sería «un mueble» logró graduarse como ingeniero informático

Iván Gutiérrez fue diagnosticado en 1997 con autismo y la psiquiatra fue muy dura.  Hoy su madre cuenta orgullosa como su hijo venció a los pronósticos y consiguió convertirse en un profesional en ingeniería.

«Tu hijo padece Trastorno del Espectro del Autismo y terminará siendo un mueble”, esta fue la frase que recuerda María Cecilia Lovera cuando su hijo fue diagnosticado con dicho trastorno. Ahora, años después su pequeño adulto, Iván Gutiérrez, que realmente padece Asperger, ha regresado de la universidad con un título de Ingeniero Informático bajo el brazo, según informan medios chilenos. La madre ha publicado un tuit en el que cuenta la hazaña de Iván y que se ha convertido en viral con más de 70.000 me gusta y más de 14.000 compartidos.

El post de la progenitora dice: “El año 1997 diagnosticaron a mi Iván con #Autismo, la psiquiatra dijo que ni siquiera podría hablar, que sería un mueble. Les quiero contar que el mueble acaba de regresar de la Universidad. Siento una emoción indescriptible”. La mayoría de usuarios felicitan a la familia y la hazaña del joven: “Felicidades a Iván y a la familia también, porque son un elemento esencial en su desarrollo” o “Creo que todos los padres que hemos recorrido este camino, nos hemos topado con profesionales agoreros… Lo importante, es seguir dándolo todo, ya que la vida nos puede dar sorpresas. ¡Felicitaciones!”

María entonces tenía 25 años y la médica añadió en su diagnóstico: “Estos niños son bien especiales. Le aconsejo que tenga más hijos”. Tras varias idas y venidas, la familia decidió no volver a dicha psiquiatra y buscaron un especialista en este trastorno que les aconsejó que el niño fuera a un centro educativo regular.

Acabó el ciclo de este colegio, «tuvimos que buscar otro. Fue como un parto, porque cuando yo decía que mi hijo tenía autismo, me decían que ya no había cupos, que se había llenado. Consulté alternativas al Mineduc (Ministerio de Educación) y me dijeron que para conseguir que entrase en un colegio tenía que tener una evaluación de algún especialista en autismo.

María le llevó a un centro especialista donde le realizaron una evaluación que duró tres días. La conclusión fue desastrosa: “Tiene que poner los pies sobre la tierra, porque su hijo no va a poder estudiar. Él sabe leer, pero no tiene la capacidad para seguir la educación regulada”.

Hicieron caso omiso y encontraron, por fin, un colegio, donde lamentablemente padeció acoso escolar, según relata esta mujer a los mismos medios. Una vez más, le tuvieron que cambiar de centro. Y tras un largo camino recorrido, Iván llegó a la universidad y hoy tiene un título en ingeniería informática.

«Lo que a mí me importa es darle un mensaje de esperanza a las mamás de niños con autismo. Uno lo ve todo negro y casos como este pueden darles esperanza. Yo no lo tuve. Les diría a la madres que crean en sus hijos y que un médico tiene la obligación de dar un diagnóstico, pero no de poner una lápida sobre un niño», concluye la mujer.

Fuente: elpais.com

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Autismo Cine Internacional

«Atypical»: una ficción distinta que apela a la inclusión

La tercera temporada de la serie de Robia Rashid continúa desarrollando las aventuras de Sam Gardner, un chico de 18 años con Trastorno del Espectro Autista que busca expandir sus límites.

La serie Atypical apela al género de la comedia para centrarse en la historia de Sam Gardner (Keir Gilchrist), un chico de 18 años con Trastorno del Espectro Autista (TEA). La apuesta de la creadora, Robia Rashid, avanza en una tercera temporada tratando un tema complejo que afecta a muchas familias que de repente deben amoldar sus rutinas. El valor de esta ficción es abordarlo desde la información y sin acudir a una mirada dramática o políticamente correcta. Desde allí logra concientizar y pintar un panorama más cercano a la realidad.

El TEA constituye una serie de trastornos que comparten un núcleo de síntomas y según el caso adopta particularidades. Sam demuestra una gran inteligencia, memoria y racionalización extrema de sus prácticas cotidianas. Le molestan los ruidos fuertes, es introvertido y de vez en cuando tiene episodios de aturdimiento.

Como lado b de la historia, se cuenta la tensión que genera la situación en sus padres, Doug (Michael Rapaport) y Elsa (Jennifer Jason Leigh). En un flashback se muestra el momento del diagnóstico de Sam a los 4 años y cómo el padre no quiso asumir su rol mientras la madre sobreprotectora emprendió la tarea de aprendizaje y de cuidado. Incluso se la presenta como integrante de una liga de padres que militan la información sobre TEA. Estos roles comienzan a trocarse ante la infidelidad de Elsa, quien ensaya una salida a su rol de protección, mientras Doug debe hacerse cargo de la casa y sus hijos.

Es quizás el personaje de Casey (Brigette Lundy-Paine), la hermana de Sam, quien mejor lo comprende y lo trata. Empoderada y con una vida activa, se presenta como un personaje libre que se permite experimentar y equivocarse. Asimismo, en algunos espacios parece sufrir lo mismo que su hermano al no encajar en patrones sociales de «normalidad». En todo momento la historia nos propone pensar que incluso quienes no tienen esos problemas atraviesan sufrimientos similares, sobre todo cuando les cuesta adaptarse a entornos hostiles o poco familiares.

Casey y su amigo Evan lo tratan como uno más, le dicen lo que piensan, le demuestran cariño y lo pelean cuando deben hacerlo, como lo hace cualquier hermana y amigo. Con esto, lo ayudan a sobrellevar los problemas que le causa el trastorno. En cambio los padres, incluso su terapeuta, por momentos parecen tenerle compasión.

La serie plantea la trascendental diferencia entre ser autista o ser una persona con autismo. Una persona no es el trastorno que padece: es mucho más que eso. Sam es un hijo obediente, un hermano peleador, un trabajador en la tienda de electrónica, un gran estudiante, un enamorado de su terapeuta y un apasionado por determinados saberes. Desde allí, la serie se va focalizando en sus capacidades como persona. Por ejemplo, en un conocimiento estructurado y repetitivo de los ecosistemas de la Antártida, la naturaleza y las especies marinas, que le sirve para asociar como metáfora a las realidades que le tocan vivir. Por lo tanto, la serie de Netflix avanza en su tercera temporada sin centrarse en dimensiones negativas del trastorno, sino en las potencialidades de la híper racionalidad y sensibilidad del personaje protagónico. Las necesarias características que lo levantan como persona y que le permiten desarrollarse y crecer.

En series como The Big Bang Theory se aborda el Asperger de un modo caricaturizado. El personaje de Sheldon Cooper no es construido para que las audiencias empaticen. Por lo tanto no se abre la posibilidad de un abordaje informativo y serio. Atypical, por su parte, es una serie entretenida, en tono de comedia de humor ácido y a la vez comprometida.

En un momento histórico donde las series televisivas y de streaming se postulan como una de las fuentes de entretenimiento más identitarias de una época, el rol social de la ficción se consagra cuando estos formatos corren sus umbrales para informar y concientizar sobre temáticas humanas que nos conciernen a todas y a todos.

Fuente: tiempoar.com.ar

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