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Columna

Columna: Reforma al Decreto 170, un pendiente del Ejecutivo y una necesidad de las comunidades educativas

Se hace necesario que el Ejecutivo aborde la reforma de esta normativa, tal como se comprometió en su programa de gobierno.

Los desafíos de la educación inclusiva son dinámicos, pues la experiencia de la discapacidad y las necesidades de apoyo que de ella derivan están influidas por factores culturales, económicos y políticos que son cambiantes. Por ello, las políticas públicas relativas a esta materia requieren de una revisión y actualización permanente.

En este contexto, se evidencia que el Decreto 170 del Ministerio de Educación se basa en una forma de concebir a los párvulos y estudiantes que requieren apoyos que ha quedado obsoleta y que no refleja la complejidad y diversidad de las necesidades en el escenario educacional actual. En consecuencia, y pese a que la agenda pública carga con asuntos que han concitado mayor atención, se hace necesario que el Ejecutivo aborde la reforma de esta normativa, tal como se comprometió en su programa de gobierno. 

El Decreto 170 se originó hace diecisiete años, a partir de la Ley Nº 20.201 de 2007, que creó una nueva subvención para párvulos y estudiantes con necesidades educativas especiales (NEE) e incluyó nuevas discapacidades en la subvención establecida por el DFL Nº 2 de 1998 del Ministerio de Educación.

Esta ley dispuso que un reglamento debía establecer los requisitos, instrumentos y pruebas diagnósticas que permitirían a los alumnos con NEE ser beneficiarios de la subvención escolar preferencial para tales déficits. El reglamento se materializó en el Decreto 170, promulgado en 2009 bajo el título: “Fija normas para determinar los alumnos con necesidades educativas especiales que serán beneficiarios de las subvenciones para educación especial”.

Para cumplir su propósito, el decreto define lo que se entiende por alumno con NEE, es decir, aquel que precisa de ayudas y recursos adicionales, ya sean humanos, materiales o pedagógicos, para conducir su proceso de desarrollo y aprendizaje, y contribuir al logro de los fines de la educación.

Desde la implementación del Decreto 170, las escuelas regulares con Programa de Integración Escolar (PIE) han aumentado su matrícula de estudiantes con NEE. El PIE es la estrategia mediante la cual se adaptan las disposiciones del decreto a la realidad de las escuelas regulares, proporcionando apoyos especializados para garantizar la participación y el aprendizaje de los alumnos beneficiarios de la subvención. Aunque esta política es altamente valorada por las familias, presenta importantes falencias.

Uno de los principales problemas del decreto radica en la asignación de subvenciones basadas en necesidades educativas permanentes o transitorias.

Esta distinción carece de un fundamento científico sólido y se basa en un concepto de necesidades educativas especiales que ha quedado obsoleto, al centrarse en características individuales de ciertos estudiantes en lugar de considerar la interacción de estas con las condiciones del entorno educativo. De ahí que estas necesidades deban ser certificadas por profesionales de la salud, como establece la normativa. En su lugar, sería más adecuado adoptar una conceptualización más relacional, como la de necesidades específicas de apoyo educativo.

De igual forma, ante los desafíos actuales de las comunidades educativas, resulta urgente actualizar el listado de diagnósticos contemplados en el decreto, incorporando aquellos relacionados con la salud mental y las altas capacidades, entre otros. También es necesario revisar el enfoque patologizante de las descripciones diagnósticas.

Un ejemplo de lo desfasado que está el decreto es el hecho de que el déficit atencional (TDAH) se considere una necesidad educativa especial transitoria, cuando en realidad es un tipo de funcionamiento neurocognitivo permanente.

Otro aspecto preocupante del Decreto 170 es que asigna una subvención especial a las escuelas a través de un mecanismo de financiamiento basado en la demanda, vinculado a la asistencia de estudiantes con NEE. Este enfoque presiona a las escuelas para asegurar la presencia física de los estudiantes del PIE, dejando de lado el bienestar integral y omitiendo condiciones de salud subyacentes. De hecho, muchas veces las inasistencias reflejan una mayor necesidad de apoyo y recursos.

Por ello, sería conveniente pasar de un modelo basado en la demanda a uno enfocado en la oferta, considerando las características generales de los establecimientos.

Además, el Decreto 170 carece de un enfoque realmente inclusivo, ya que promueve un trabajo individualizado y segmentado. Una nueva normativa debería poner énfasis en las condiciones que las instituciones educativas ofrecen a todo el alumnado, integrando diversas áreas del aprendizaje e incluyendo a aquellos estudiantes que no reciben la subvención pero que se beneficiarían de apoyos específicos.

Las horas destinadas a las aulas de recursos deberían enfocarse en la creación de talleres extraescolares, en lugar de limitarse al reforzamiento pedagógico tradicional. Estos talleres, diseñados para periodos acotados, facilitarían la adaptación a la vida escolar y promoverían una experiencia educativa más colaborativa e inclusiva, respondiendo mejor a las necesidades dinámicas del estudiantado y fomentando la participación de todos, sin segmentar ni aislar a quienes requieren apoyos específicos.

A todo lo anterior se suma un problema de comprensión y gestión técnica en los distintos niveles de manejo de los recursos asociados al PIE. En este sentido, la normativa debería propender a una mejor calibración del número de estudiantes que integran el PIE, la cantidad de subvenciones y las horas de apoyo.

La falta de definición clara en las políticas públicas obstaculiza la toma de decisiones, dejando estos aspectos a la capacidad técnica de sostenedores y directivos, quienes no siempre cuentan con orientaciones suficientemente precisas. La respuesta a esta falencia debe basarse en una comprensión inclusiva y relacional de los desafíos de la discapacidad y las necesidades específicas de apoyo educativo. Todo esto se encuentra en el informe emitido en septiembre por la Contraloría sobre la fiscalización a los programas de integración escolar. 

Se han planteado aquí algunos problemas del Decreto 170 que deberían ser suficientes para que el Ejecutivo atienda la urgente necesidad de actualizar esta política. Además, su reforma está comprometida en el programa del actual Gobierno, y debería orientarse a asegurar que el financiamiento “se entregue en función de los apoyos necesarios para una educación integral e inclusiva y no de la matrícula o asistencia” (p. 188 del Programa de Gobierno Apruebo Dignidad, segunda línea de trabajo del eje Inclusión y Discapacidad).

Esta promesa ha sido abordada en varias instancias por parte de las autoridades. El ejemplo más reciente quedó plasmado en las palabras de la subsecretaria Alejandra Arratia el pasado 4 de septiembre, en el seminario por el 12º aniversario de la Superintendencia de Educación, cuando afirmó: “Sobre el cambio del Decreto 170, efectivamente es algo que tenemos en programa de gobierno, es algo en lo que estamos trabajando”. Es momento de que esto se traduzca en hechos concretos.

Alejandro Wasiliew Conget
Diseñador de proyectos educativos en Fundación Wazú

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Educación

Con foco en la inclusión de estudiantes neurodivergentes en la educación superior, Fundación Wazú realiza ponencia en el 2do Congreso Nacional sobre Educación, Cultura y Sociedad

Durante el «2do Congreso Nacional de Educación, Cultura y Sociedad», organizado por la Universidad de Playa Ancha y que contó con la presencia del Ministro de Educación Nicolás Cataldo, el equipo de Educación de Fundación Wazú presentó los resultados preliminares de un estudio que están desarrollando y que tiene por título “Avances y desafíos de la inclusión de estudiantes neurodivergentes en la educación superior chilena”.

Esta semana, Camila Bustamante y Alejandro Wasiliew, de nuestro equipo de Educación, participaron del «2do Congreso Nacional de Educación, Cultura y Sociedad. (Re) pensar las crisis educativas para construir futuro», organizado por la Universidad de Playa Ancha, y convocado por el Colegio de Profesores, el Centro de Perfeccionamiento, Experimentación e Investigación Pedagógica del Mineduc CPEIP, el Doctorado Consorciado en Educación, UPLA – U. Los Lagos – U. de Antofagasta y el Doctorado en Ciencias Sociales, UPLA. 

La jornada comenzó con palabras de autoridades de la UPLA y contó con la presencia y palabras del Ministro de Educación Nicolás Cataldo. Esto fue seguido del panel magistral “Política Educativa en América Latina: Crisis y Desafíos”, del que fueron parte los académicos Pablo Pineau (Universidad de Buenos Aires, Argentina) y Alejandra Falabella, (Universidad Alberto Hurtado, Chile). 

Posteriormente, fue el turno de la presunción de ponencias. En este marco, Camila y Alejandro presentaron los resultados preliminares de un estudio que están desarrollando junto a Magda Montero y Elizabeth Miranda y que tiene por título “Avances y desafíos de la inclusión de estudiantes neurodivergentes en la educación superior chilena”. 

Pronto les estaremos compartiendo más novedades sobre esta investigación y sus resultados.

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Autismo

Ley de Autismo y Educación Superior: De la limitación jurídica al compromiso ético

Hoy, 2 de abril, se conmemora el Día de la Aceptación del Autismo, fecha propicia para reflexionar acerca de los alcances y vacíos de la Ley de Autismo (Nº21.545), promulgada en marzo de 2023. Esta normativa busca asegurar el derecho a la igualdad de oportunidades de personas autistas, eliminando toda forma de discriminación. Para ello, se establecieron compromisos del Estado, entre los que se encuentra la generación de condiciones necesarias para la inclusión de niños, niñas, jóvenes y adultos autistas en todo el sistema educativo. En este sentido, uno de los ámbitos destacados de la ley debiese ser la educación superior. No obstante, el articulado es limitado en lo referido a esta fase del proceso formativo. A pesar de ello, es de esperar que las instituciones educativas sean proactivas en tomar medidas para la inclusión plena de integrantes autistas, más en base a un compromiso ético que a un mero ajuste a las disposiciones jurídicas.   

 

Solo el artículo 21 de la Ley de Autismo se refiere a la educación superior. En este se establece el deber de universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica de velar por la existencia de ambientes inclusivos, lo cual contempla realizar los ajustes necesarios para que las personas autistas puedan ingresar, formarse, participar, permanecer y egresar. El modo en que estas disposiciones deben implementarse no se detalla en la ley, quedando a criterio de cada casa de estudios. Esta falta de definición normativa guarda relación con la autonomía de las instituciones de educación superior, es decir, con el derecho a regirse por sí mismas, de acuerdo con lo establecido en sus estatutos, en los planos académico, económico y administrativo (LOCE, Título IV, Art.75 (76)).      

 

Por otro lado, tal y como afirma el Oficio Ordinario Nº621 de la Superintendencia de Educación Superior (21 de julio de 2023), las obligaciones para las instituciones establecidas en la Ley de Autismo, además de limitadas, no son nuevas. De hecho, el artículo 39 de la ley Nº20.422 (2010), que fija normas sobre Igualdad de oportunidades e inclusión social de las personas en situación de discapacidad, mandata a contar con mecanismos que faciliten el acceso, así como la adecuación de materiales de estudio y materiales de enseñanza en la educación superior. En esa misma línea, el artículo 2 de la Ley de Educación Superior Nº21.091 (2018) dispuso que las universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica, como componentes del sistema de educación superior, deben promover la realización de ajustes razonables que permitan la inclusión de las personas en situación de discapacidad.  

 

Si la Ley de Autismo es tan vaga en lo que respecta a educación superior, ¿cómo cumplir con lo dispuesto en el artículo 21? ¿Qué ajustes deben realizar las instituciones de educación superior? Propongo trascender el razonamiento meramente jurídico para dar prioridad a la reflexión ética. La ética, por esencia, es la búsqueda de la adecuación del comportamiento en función de lo que conviene en un momento dado. En este caso, la conveniencia o no de las acciones que se adopten debería ser informada por los propios estudiantes autistas que integran cada comunidad educativa. Para ello, realizar entrevistas, grupos focales y encuestas podría ayudar a recabar opiniones y necesidades de apoyo.  

 

Si bien, cada realidad es única, entre las demandas más comunes se suelen contar la adecuación de los estímulos sensoriales; la anticipación de programas, actividades y evaluaciones; y la flexibilidad en presentaciones y trabajos grupales. Además, existen estudios que han indagado en las experiencias y puntos de vista de los estudiantes autistas de instituciones de educación superior chilenas. Entre los resultados de algunas de estas investigaciones destaca la percepción de insuficiencia en los apoyos a las necesidades educativas (Amador et al., 2022); la falta de una cultura de inclusión que asuma el valor de la neurodiversidad humana en la educación superior (Beltrán, 2023); y la existencia de prejuicios y barreras importantes de participación que limitan la inclusión social, bienestar social y salud mental (Duarte, 2023).  

 

En contraste, si las instituciones de educación superior implementan medidas para el mero cumplimiento de la Ley de Autismo, corren el riesgo de actuar de forma superficial y poco sustentable. Esto dado que las necesidades de los estudiantes autistas suelen ser complejas y multicausales, y su abordaje requiere no solo de la atención a cuestiones puntuales o la aplicación de tips. Más bien, demanda la revisión comprometida y periódica de las políticas, prácticas y cultura.  

 

Poner a los estudiantes en el centro a la hora de pensar y construir ambientes inclusivos es fundamental para atender y hacerse cargo de sus necesidades y, de paso, permite cumplir con la ley. Es desde esta base reflexiva y proactiva que las instituciones pueden dar con las condiciones, necesariamente contextuales, para que la neurodiversidad humana tenga lugar y las personas autistas puedan ingresar, formarse, participar, permanecer y egresar.  De ser así, no solo se estarán atendiendo necesidades específicas de apoyo, sino también se hará posible que la comunidad en su conjunto se beneficie de fortalezas comunes en el espectro del autismo, tales como la honestidad, el pensamiento divergente, la atención a los detalles o habilidades en disciplinas como el cálculo o las artes. Aunque eso no lo diga la ley.   

     

Alejandro Wasiliew Conget
Autista, Estudiante de Magíster en Psicología Educacional UC
y Diseñador de Proyectos Educativos en Fundación Wazú 

*Columna publicado también en ElMostrador.cl

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Autismo

Ley de Autismo: se inicia mesa técnica de educación para la correcta implementación de esta norma

La instancia está compuesta por diversas personas y agrupaciones de la sociedad civil, y tiene por objetivo la redacción de un documento que permita la correcta implementación de la Ley de Autismo en cuanto a temas de educación. 

 

A cinco meses de la promulgación de la ley de autismo, el viernes recién pasado se inició la mesa técnica de educación la que está compuesta por personas autistas, cuidadoras, docentes, cargos directivos en educación, equipo del Mineduc y agrupaciones de la sociedad civil.

Esta instancia, que tendrá una duración de seis meses, tiene por objetivo la redacción de un documento que contemple todas las directrices para la correcta implementación de la normativa 21.545 en relación al ámbito de la educación. 

Encabezada por el Ministerio de Educación, la idea es “identificar las barreras que enfrentan las personas con autismo en el acceso y participación en el sistema educativo”, según señalan en su cuenta oficial de Twitter.  

A través de esta Mesa Técnica, se busca «desarrollar un Plan de Implementación de la Ley TEA en Educación, constituido por un conjunto de acciones articuladas, transversales y progresivas que se despliegan desde el marco normativo vigente, los objetivos de desarrollo sustentable, y consecuentes con una perspectiva de Educación Inclusiva, Bienestar y Derechos Humanos» según el Ministerio.

Recordemos que la ley de autismo “establece la promoción de la inclusión, la atención integral y la protección de los derechos de las personas con Trastorno del Espectro Autista en el ámbito social, salud y educación”, por ello es muy relevante el trabajo que realizará esta mesa, ya que buscará que dicho principio sea llevado a cabo en todos los ciclos vitales. 

Es importante destacar que en esta mesa de trabajo existe una representación de un 38% de personas autistas y un 34% de cuidadoras, además de organizaciones y fundaciones, entre las que se encuentra Fundación Wazú.

Desde Fundación Wazú agradecemos poder ser parte de esta mesa, pudiendo aportar desde el trabajo que se realiza en nuestra área de educación y de alguna manera contribuir a la implementación de la ley.  

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Educación

Establecimientos Educacionales de Cabrero se capacitan en Educación Inclusiva junto a Fundación Wazú

La Dirección de Educación Municipal de Cabrero junto a Fundación Wazú comenzaron a implementar un programa que tiene por objetivo capacitar en educación inclusiva a profesores y diversos agentes de los Establecimientos Educativos de la comuna.

El plan piloto de este curso «Abriendo Senderos hacia una Educación Inclusiva» contó con la participación de profesoras, profesores y diversos agentes educativos de establecimientos de Cabrero, quienes se mostraron muy entusiasmados y satisfechos con los conocimientos adquiridos.

La instancia que se llevó a cabo entre 19 y el 26 de abril, contó con la presencia de coordinadoras y coordinadores de Programas de Integración Escolar (PIE), profesoras, profesores y educadoras, los que aprendieron respecto a temáticas relacionadas con la inclusión, a través de cuatro módulos: “Introducción a la inclusión y la diversidad”, “Marco legal de la inclusión en Chile”, “Introducción al Diseño Universal para el Aprendizaje” y “Hacia una educación para la inclusión: aplicando el DUA”.

Al respecto, Magda Montero, encargada del área de Educación de Wazú, declaró que “Buscamos sensibilizar a los docentes para que incorporen en su práctica pedagógica el modelo social de la discapacidad, es decir, dejar de ver al estudiante como un «niño problema», y problematizar nuestra responsabilidad como comunidad educativa, a la hora de responder a las necesidades de todos los estudiantes, incluidos aquellos con necesidades específicas de apoyo educativo”. 

El objetivo de este curso es revisar y actualizar conceptos sobre diversidad, discapacidad y el marco legal de la inclusión educativa en Chile, aplicando los principios del Diseño Universal para el Aprendizaje, a fin de procurar la generación de oportunidades para todas y todos los niños, niñas y adolescentes. 

Las y los participantes agradecieron mucho esta instancia, lo que les permitió actualizarse respecto a las temáticas abordadas:

«Buscar el sentido de una educación inclusiva exige por parte de nosotros el estar permanentemente capacitados por lo que valoramos mucho este curso (…) Como Dirección de Educación Municipal y lo que hemos podido consensuar con los directores de los colegios, recomendamos este trabajo colaborativo con Fundación Wazú para poder comprender en profundidad algo que es clave para poder avanzar hacia la educación de calidad por la cual trabajamos»

Levi Ramírez Vargas
Jefe del Departamento de Educación Municipal de Cabrero

Entre los establecimientos que fueron parte, están la Escuela Enrique Zañartu Prieto (EZP), Alto Cabrero,  Liceo Manuel Arístides Zañartu Zañartu (MAZZ), Escuela Saltos del Laja, Escuela Charrúa, y Escuela Orlando Vera Villarroel (OVV).

Finalmente, Magda Montero manifestó que “La diversidad existe, está en nuestras salas de clases y en nuestros patios. No actualizarnos ni realizar los ajustes razonables a los estudiantes que lo requieran es discriminación por motivo de discapacidad, como lo dice la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. La inclusión es un asunto de derechos humanos, y está en nuestras manos la construcción de una sociedad más respetuosa e inclusiva”. 

“Abriendo senderos hacia una educación inclusiva” es un curso de carácter introductorio al Programa RENA, el que está diseñado para procesos de transformación de la escuela en una que educa para la inclusión valorando la diversidad. 

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