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Inclusión Laboral

Informe revela que solo el 39% de las personas con discapacidad contratadas en empresas son mujeres

Además, respecto al total de contratadas y contratados, el 1,2% de quienes forman parte de las planillas de las organizaciones corresponde a personas con discapacidad.

Como cada año la Red de Empresas Inclusivas (ReIN) de SOFOFA y OIT, llevaron a cabo la Medición de Inclusión Laboral Empresarial (MILE) la que tiene por objetivo verificar la gestión realizada por la agrupación con las organizaciones adscritas.

Unos de los datos relevantes que arroja el estudio en 2024 es la cantidad de mujeres en situación de discapacidad que ocupan un puesto de trabajo, alcanzando solo un 39% en comparación al 60% de hombres que son contratados. 

Al respecto, Rosario Navarro, Presidenta de SOFOFA, declaró que “Desde SOFOFA trabajamos en una agenda de políticas y prácticas inclusivas que promuevan la plena participación de todas las personas con discapacidad en el mercado laboral. Los datos de la MILE y la brecha entre hombres y mujeres con discapacidad contratadas dan cuenta del importante desafío que tenemos como sociedad”.

Sobre la tasa total, se mantuvo prácticamente igual al año anterior. Sin embargo, aumentaron las empresas que participaron en la ReIN, por lo tanto, la cantidad de trabajadoras y trabajadores que representa.

Otro de los ámbitos a analizar está la gobernanza, donde un 96% de las empresas declara tener una política de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) y un 96% tiene al menos un gestor de inclusión certificado por ChileValora.

Respecto al cumplimiento de la Ley 21.015 de Inclusión Laboral, un 55% de las organizaciones ha alcanzado un cumplimiento mediante la contratación directa de personas en situación de discapacidad. 

Finalmente, del total 1,2% de personas con discapacidad forman parte de las planillas de las organizaciones lo que equivale 307.026 de personas.

Fuente: https://www.latercera.com/que-pasa/noticia/a-6-anos-de-la-ley-de-inclusion-laboral-informe-revela-cuantos-trabajadores-con-discapacidad-tienen-las-empresas-en-el-pais/JI4NH2XWTVCNBAHPFJPLWRMJ54/#

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Inclusión

Wazú participa en primera sesión del Consejo de la Sociedad Civil del Ministerio de la Mujer representando a las mujeres en situación de discapacidad

La instancia tuvo por objetivo presentar el Plan de trabajo del ministerio y oír las voces de lideresas de las instituciones que conforman el Consejo de la Sociedad civil del Ministerio de la Mujer y Equidad de Género.

Este martes se llevó cabo la primera sesión del Consejo de la Sociedad Civil (COSOC) del Ministerio de la Mujer y Equidad de género, actividad en la que también fue parte la directora ejecutiva de Fundación Wazú, Pía Gallegos.

En la instancia, la Ministra  de la cartera, Antonia Orellana, y la subsecretaria, Luz Vidal, dieron a conocer el plan de trabajo para los próximos meses, además de la tramitación de diversos proyectos de ley, todo con objetivos tales como: transversalización en el enfoque de género, empleo femenino y empoderamiento económico; atención, prevención, erradicación y sanción de la violencia contra la mujer; corresponsabilidad social en materia de cuidados; protección de derechos sexuales y reproductivos; y fortalecimiento del ministerio y el Servicio Nacional de la Mujer y Equidad de Género (SernamEG).

Con el fin de buscar la representatividad de todas, es que desde Fundación Wazú velaremos por visibilizar las necesidades y demandas de las Mujeres en situación de discapacidad a lo largo de todo nuestro país. 

Tras la presentación del plan del ministerio, el COSOC tendrá que realizar una propia propuesta, con el fin de aunar las necesidades que surjan desde las distintas realidades abarcadas por las instituciones sin fines de lucro que son parte del Consejo, y darlo a conocer a las autoridades. 

El COSOC

Este Consejo de la Sociedad Civil (COSOC) está compuesto por representantes de 14 fundaciones, y tiene por función la incorporación de la opinión de la ciudadanía en el ciclo de diseño e implementación de las políticas públicas del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, velando por el fortalecimiento de la gestión pública participativa.

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Internacional

España prohíbe la esterilizacion forzada a mujeres en situación de discapacidad, práctica que en Chile aún es legal

EL CONGRESO ESPAÑOL APROBÓ POR UNANIMIDAD ERRADICAR LAS ESTERILIZACIONES FORZADAS A MUJERES EN SITUACIÓN DE DISCAPACIDAD BAJO TUTELA, UNA PRÁCTICA QUE EN CHILE AÚN ES HABITUAL Y QUE ESTÁ PERMITIDA POR LA LEY.

Más de una década después de la entrada en vigor de la Convención de de la ONU sobre los derechos de las Personas con discapacidad, a la cual Chile está suscrito y que prohíbe expresamente esta práctica, el ordenamiento jurídico español todavía aceptaba como válida la esterilización forzosa en el artículo 156 del Código Penal, aunque sustituía el término «forzosa» por «acordada» (acordada por los responsables legales de la mujer en cuestión y el juez de turno, no por la afectada).

Sin embargo, ahora esto cambiará en ese país: «No será punible la esterilización acordada por órgano judicial en el caso de personas que de forma permanente no puedan prestar en modo alguno el consentimiento libre y consciente que tal cuestión merecería», expresa el proyecto.

La declaración Inter Agencias de Naciones Unidas sobre esterilización –Eliminating Dorced, Coercive and Otherwise Involuntary Sterilization– plantea que es un derecho de toda persona decidir esterilizarse o rehusarse a hacerlo, sin discriminación alguna, debiendo contar con toda la información y apoyo para el proceso de toma de decisión informada.

Dicho documento también señala que la esterilización forzada, es decir, una esterilización sin un proceso de consentimiento informado y libre, constituye una violación de los derechos humanos fundamentales, una forma de discriminación, de violencia, tortura, y un trato cruel y degradante.

Realidad chilena

En nuestro país, esta práctica aún está permitida por la legislación, a pesar de que cuenta con ciertas restricciones. La Ley 20.584 publicada el 2012 y que Regula los derechos y deberes que tienen las Personas en relación a su atención en salud, en su Artículo 24 especifica que:

«Sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 15 de esta ley, si la persona no se encuentra en condiciones de manifestar su voluntad, las indicaciones y aplicación de tratamientos invasivos e irreversibles, tales como esterilización con fines contraceptivos, psicocirugía u otro de carácter irreversible, deberán contar siempre con el informe favorable del comité de ética del establecimiento.»

Es decir que, dándose todas las condiciones que establece la ley, es posible esterilizar en forma permanente e irreversible a Personas en situación de discapacidad sin su consentimiento, ya sea a solicitud de sus propios representantes legales (por lo general los padres) o bien cuando no es posible obtenerla de estos, por no existir o no ser habidos, con una decisión favorable (o no) del comité de ética del establecimiento de salud.

La norma chilena establece que “Nunca debe indicarse en menores de edad”, y en el caso de las mayores de 18 años en situación de discapacidad  se debe cumplir con un protocolo antes de realizar la intervención.

Éste consiste en una solicitud de esterilización que debe ser aprobada por el Comité de Ética del establecimiento. Para dar dicha aprobación, la entidad debe recibir los antecedentes médicos del paciente, una evaluación de su incapacidad de dar consentimiento, un informe de la consejería donde se le expliquen las implicancias de la intervención y un consentimiento firmado del representante legal que solicita la esterilización.

Una vez aprobada la intervención, el comité debe enviar los antecedentes a la Comisión Nacional de Protección de los Derechos de las Personas con Enfermedades Mentales (CONAPPREM), organismo que tiene un plazo de 60 días para emitir una opinión.

Sin embargo, algunas investigaciones han demostrado que en Chile esta norma no se cumple a cabalidad. Aunque no existe ningún registro oficial nacional de las esterilizaciones a menores con discapacidad cognitiva, es posible constatar que esta práctica ocurre en los hospitales del país.

Según información de Transparencia, en el Hospital Regional de Copiapó se esterilizó en 2014 a una menor de 17 años con síndrome velocardiofacial (ver respuesta 1) y en 2015 en el Hospital Clínico San Borja Arriarán se esterilizó a una menor de 16 años (ver respuesta 2). En el Hospital San José confirman que en 2013 se esterilizó a una menor de 15 años con discapacidad (ver documento 1).

Desde 2008 al 2016, en el Hospital Las Higueras de Talcahuano se han realizado 12 esterilizaciones a mujeres con discapacidad cognitiva. Tres fueron a menores de edad. Una de las niñas esterilizadas tenía 15 años y “70% de discapacidad mental”; las otras dos tenían 16 años, una con «retardo mental moderado», y la otra con «retardo mental severo», constata el Servicio de Salud de Talcahuano (ver respuesta 3).

“Tenemos la impresión, porque no tenemos la evidencia, de que no vemos todas las esterilizaciones que se realizan. Muchas de ellas son inconsultas”, dice Nina Horwitz, secretaria ejecutiva de la CONAPPREM.

Entre 2009 y 2015, la CONAPPREM recibió 48 solicitudes de esterilización de los servicios de salud de Araucanía Sur, Arica, Talcahuano, Valparaíso, San Antonio, Osorno, Maule, Metropolitano Occidente, Metropolitano Oriente y la Clínica Las Condes.

De estas solicitudes, 23 estaban fuera de la norma: tres por tratarse de menores de edad y el resto por falta de antecedentes o porque eran personas que podían dar su consentimiento y no lo hicieron. 25 casos cumplían el protocolo y se recomendó la esterilización, según cifras de la Subsecretaría de Salud Pública (ver cifras).

Creemos que es urgente seguir el ejemplo de España y prohibir las esterilizaciones sin consentimiento en las mujeres en situación de discapacidad. El Estado chileno debe hacerse cargo y respetar su suscripción a la Convención de la ONU sobre los derechos de las Personas con discapacidad que prohíbe expresamente esta práctica ya que es una vulneración a los Derechos Humanos.

Fuentes: eldiario.es
Telsalud.cl
Biblioteca del Congreso Nacional
elmostrador.cl

 

 

 

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Denuncia Igualdad de Género Mujeres

Mujeres en situación de discapacidad, las más vulnerables a la violencia de género

El aumento de casos de violencia machista se ha disparado, a nivel global, durante el confinamiento. La situación es aún más grave cuando se trata de mujeres o menores en situación de discapacidad, que tienen más dificultades para la autodefensa y el acceso a recursos de ayuda y denuncia.

La crisis del Covid-19 ha afectado a la población más vulnerable desde muchas perspectivas, y una de ellas ha sido la violencia de género. Mujeres atrapadas en casa con su agresor durante más de dos meses. Por ejemplo, en España el número de llamadas al 016 ha aumentado un 60% desde que se decretó el estado de alarma, una realidad que coincide con la de otros países como Brasil, donde las agresiones han aumentado un 18% o, en Reino Unido, donde los asesinatos se han duplicado durante la pandemia.

Si, además, se trata de mujeres que sufren algún tipo de discapacidad, la situación se agrava. «El aislamiento complica, todavía más, las posibilidades de estas mujeres de pedir apoyo y asesoramiento sin correr peligro”, señala la criminóloga y jurista Ana Almécija, que ha participado en un encuentro online organizado por la Fundación CERMI Mujeres (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad).

Además, ha enumerado algunos de los factores que hacen que las mujeres en situación de discapacidad tengan mayor riesgo de sufrir violencia: como por ejemplo tener más dificultades de autodefensa o afrontar trabas añadidas para acceder a recursos de ayuda y denuncia, entre otros. «Por ello, animo a que cada vez más personas conozcamos los recursos disponibles, aunque no seamos víctimas de violencia, y que sepamos las diferentes herramientas existentes para cada tipo de discapacidad, con el objetivo de poder ayudarlas”.

Por otro lado, Laura Seara, asesora legal de la Fundación, explica algunas de las formas más habituales de violencia psicológica que se producen contra mujeres en situación de  discapacidad: “son obligadas a abandonar tratamientos médicos, desposeídas de su capacidad de elegir sus alimentos, de manejar sus finanzas y hasta de usar su propio teléfono móvil, con el objetivo de que estén incomunicadas, se sientan más dependientes y no puedan pedir ayuda».

Ingreso Mínimo Vital

Por otro lado, CERMI Mujeres ha reclamado al Gobierno español que la regulación legal del ingreso mínimo vital no olvide a las mujeres con discapacidad, “que forman parte del núcleo duro de la exclusión socioeconómica en nuestro país”. Además, demandan que este “se vincule con la persona en situación de pobreza o exclusión social, a título individual, cuando se trate de una persona con discapacidad, y no con el hogar o con la unidad de convivencia en la que se integre, para que esta prestación promueva verdaderamente la autonomía económica y la inclusión efectiva de la propia persona”.

Fuente: larazon.es

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Inclusión Laboral Ley Paridad Paridad de Género Trabajo

Brecha de género se agudiza en trabajadoras en situación de discapacidad

Las mujeres con discapacidad sufren una doble discriminación, la que además de cerrar puertas en el mercado laboral, reduce sus ingresos. Incorporar una acción afirmativa de género en la “Ley de Inclusión Laboral” podría ayudar a reducir el problema.

Las diferentes discriminaciones del mercado laboral –que van desde la edad hasta las preferencias sexuales, pasando por el género o la raza– muestran una de sus peores caras entre las Personas en situación de discapacidad y en especial entre las mujeres.

Según datos del Servicio Nacional de la Discapacidad, en Chile, alrededor de 13 mil personas con discapacidad se encuentran trabajando actualmente en el país. Del total de contratados, el 66% son hombres, mientras que las mujeres representan solo el 34%. Las cifras alertan sobre una nueva brecha de género.

En Chile, existe una Ley de inclusión laboral que obliga a las empresas que tienen más de 100 trabajadores a cumplir una cuota del 1% de su plantilla con personas con discapacidad, sin embargo la normativa no tiene enfoque de género.

“Acá se combinan dos matrices de discriminación, la de género por un lado y la de discapacidad por el otro, lo que profundiza los escenarios de discriminación hacia las mujeres con discapacidad, las que tienen menos posibilidades de inclusión laboral”, dice Carola Naranjo, directora de la consultora Etnográfica.

Por un lado se contratan a menos mujeres con discapacidad y por otro se suma que a ellas se les paga menos que a sus pares varones con discapacidad, “por lo que podemos establecer que si bien hay desigualdad salarial entre hombres y mujeres, cuando se hace este análisis en personas con discapacidad, esta brecha es mayor”, dice Naranjo.

Para superar este problema, la experta asegura que es necesario “incorporarle una acción afirmativa de género” a la norma actual, la que señale que junto a la cuota de inclusión, se solicite a los empleadores paridad en la contratación. “Además es necesario que asegure que por el mismo trabajo se le pague lo mismo, a igual pega, igual paga”, concluye la experta.

Fuente: elmostrador.cl

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